L
Luis Delamar
Invitado
Cuán injusto, mujer, decir sería
que tus versos me embarcan en el cielo;
ni aunque fuese su azul de caramelo
el dulzor de tu pluma igualaría.
Qué mentira contar que tu poesía
al nirvana me eleva apasionado...
no hay edén verdadero o inventado
que se mida a tu innata fantasía.
No he encontrado el concepto definido
que describa el contacto nacarado
que tu pluma dibuja en mi sentido.
No hay parnaso ni reino conocido
que merezca tu verso enamorado,
que merezca tu verbo colorido.
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