coral
Una dama muy querida en esta casa.
Para mi dulce María
¡Y me he marchado lejos tan lejos de tu lado!
no veo las estrellas en otros firmamentos
no veo las estrellas en otros firmamentos
todo se ve tan gris, opaco por las nubes;
un solo pensamiento, acompaña mis horas
un solo pensamiento, acompaña mis horas
y es que tu mirada no se refleja en mi alma
y yo que te veía dormida en las mañanas,
dormida entre sábanas blancas, te daba bendiciones
al despertar al alba, rogándole a mi Dios
bañara con su aliento los días de tu infancia;
dormida entre sábanas blancas, te daba bendiciones
al despertar al alba, rogándole a mi Dios
bañara con su aliento los días de tu infancia;
Pero hoy me encuentro lejos, recorriendo caminos,
ya casi no te veo, ya casi no te siento, no bebo
tu dulzura ni me alegra tu risa y te echo de menos,
mi amada María.
tu dulzura ni me alegra tu risa y te echo de menos,
mi amada María.
Ya todos los caminos, me conducen al punto de partida
a los mismos afanes de cuando eras niña, que todo,
me apuraba, me llenaba de angustia, por regalarte mi vida.
Hoy todo es tan extraño, no cuento con mis horas
para seguirte amando y... ¡te encuentro tan sola
y te veo tan triste!
me apuraba, me llenaba de angustia, por regalarte mi vida.
Hoy todo es tan extraño, no cuento con mis horas
para seguirte amando y... ¡te encuentro tan sola
y te veo tan triste!
Y yo extiendo mis brazos para seguirte abrazando,
seguirte escondiendo aquí entre mi regazo.
No me he ido mi niña tan lejos de tus horas
recorriendo caminos yo te sigo pensando.
No me he ido mi niña tan lejos de tus horas
recorriendo caminos yo te sigo pensando.
Y siento que te envuelve, un manto extraño,
como una espesa niebla que nubla tus encantos.
¡Quisiera que te alejes, de cristales opacos!
y abras tus ventanas que te caliente el sol
¡y recibas de Dios lo que te está brindado!
¡Quisiera que te alejes, de cristales opacos!
y abras tus ventanas que te caliente el sol
¡y recibas de Dios lo que te está brindado!
Prudencia Arenas
Coral.
Última edición:
::