Pablo Alejandro
Poeta adicto al portal
Para mi jefe.
Harto estoy de su lúgubre presencia,
de sus palabras y sus fingidos abrazos,
mi inteligencia junto a su lado malgasto,
haciéndolo rico y floreciendo su cartera.
Dios me perdone por pensar algunos actos,
los cuales llegan acompañado de risas,
pero lo siento, me imagino con malicia
con su peluquín lustrándome los zapatos.
no soporto aquellas noches especiales,
cierre de mes llagando hasta media noche,
al otro día se le escuchan los reproches,
Que irresponsable, no vuelvas a llegar tarde.
Cansado estoy que se meta en mi vida,
sacando aptitudes reprimidas de sastre,
estas arrugado, no hay mujer que te planche.
Filo de odio punzante en mi cerebro, filo de ira.
Ya Estoy harto de que contradiga mis ideas.
que ese numero no va allí, esa cuenta es distinta,
que 2 + 2 en mi cuenta, resultan 4 palizas,
que desmienta mi verdad aunque yo se que es mentira.
Y peor se pone cuando el año se me acaba,
esperando comisiones, disfrazadas con regalos
un queso hediondo maltratado por los años,
y un maldito vino tinto, de a 10 pesos por caja
Pablo Alejandro
Harto estoy de su lúgubre presencia,
de sus palabras y sus fingidos abrazos,
mi inteligencia junto a su lado malgasto,
haciéndolo rico y floreciendo su cartera.
Dios me perdone por pensar algunos actos,
los cuales llegan acompañado de risas,
pero lo siento, me imagino con malicia
con su peluquín lustrándome los zapatos.
no soporto aquellas noches especiales,
cierre de mes llagando hasta media noche,
al otro día se le escuchan los reproches,
Que irresponsable, no vuelvas a llegar tarde.
Cansado estoy que se meta en mi vida,
sacando aptitudes reprimidas de sastre,
estas arrugado, no hay mujer que te planche.
Filo de odio punzante en mi cerebro, filo de ira.
Ya Estoy harto de que contradiga mis ideas.
que ese numero no va allí, esa cuenta es distinta,
que 2 + 2 en mi cuenta, resultan 4 palizas,
que desmienta mi verdad aunque yo se que es mentira.
Y peor se pone cuando el año se me acaba,
esperando comisiones, disfrazadas con regalos
un queso hediondo maltratado por los años,
y un maldito vino tinto, de a 10 pesos por caja
Pablo Alejandro
::
::