Ross Ross
Poeta fiel al portal
El frío velo rompe del silencio del cielo
un infinito rugir de viento corrosivo.
Una lágrima de llamas entona un masivo
susurro de soledades al sol de pomelo.
El grito del cuervo trae un sepulcro de hielo
a donde latió tan vago un fuego tan altivo,
sepultado entre las sombras, aún vivo,
el ciprés seca lento el llanto de caramelo.
No oyó tus tristes lágrimas la pesada losa.
No oyó la hiriente escarcha el fin de tu aflicción,
ya que el destino te sonreía sin sufrimientos.
Y en el débil crepúsculo de una débil rosa,
cuando la felicidad cantaba tu canción,
la ceniza se olvidó de tus bellos momentos.
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