jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
según mi vasta experiencia como lector de poesía
de cada mil poemas con que te encuentres habrá
uno o dos decentes, dos o tres pasables, otros dos
que no estarán del todo mal y el resto -algo así como 995-
será una completa mierda no importa si los leíste
en un blog, en un foro de poesía, en la pared
de un baño o en las páginas del new yorker; no importa
si los escribió tu madre, el tipo que reparte
folletos publicitarios en el semáforo, el último nobel, la maestra
de primaria de tu hijo o tu mismo hijo; no importa si
hablan de las estrellas, las orugas, el misterio
de la isla de pascua o de cómo le rompieron el corazón
a la maestra de primaria de tu hijo; no importa
si fueron escritos en la cubierta de un yate anclado
en corfú al atardecer y soplaba una brisa trayendo
las notas de una lira pulsada a lo lejos o garrapateados
entre cincuenta convictos en una atestada celda
de la prisión estatal de estambul o sobre una mesita
en el starbuks de times square entre los ruidos del tráfico
de la hora punta y la voz de la tipa del mostrador llamando
por el micro "jane, tu espresso está listo" o si fueron escritos
en el tren bala y por la ventanilla a la izquierda
se veía el monte fuji allá lejos; no importa nada si
quien los escribió era negro, blanco, morado, o si tenía
la nariz aplastada, cáncer en los huevos, una cicatriz
en la yugular, un tatuaje en el coño, un pedazo de bala
alojado en el cerebro, era calvo, era viejo, no era calvo, no era
viejo, no tenía un puto pedazo de bala
alojado en el cerebro; no importa si estaba
agonizando, acababa de cagar, venía de andar
en bicicleta o de coger con la esposa
del vecino o recién llegaba
de su reunión semanal con la célula del kkk local y acababa
de participar en el linchamiento del poeta
maricón mexicano que vivía en el pueblo y de pronto
al volver a casa se había sentido inspirado y cogió el primer
papel que encontró y se puso a escribir no importa en realidad
qué cosa, nunca importa, ningún factor hace que
cambie en lo absoluto el hecho de que el 99 %
de todos los poemas que se escriben sobre la tierra
no debió haber sido escrito, es un desperdicio de
papel, tinta, mi tiempo, tu tiempo, el de todos, una
estupidez, un charco de vómito, mucho
me temo que
incluso este
de cada mil poemas con que te encuentres habrá
uno o dos decentes, dos o tres pasables, otros dos
que no estarán del todo mal y el resto -algo así como 995-
será una completa mierda no importa si los leíste
en un blog, en un foro de poesía, en la pared
de un baño o en las páginas del new yorker; no importa
si los escribió tu madre, el tipo que reparte
folletos publicitarios en el semáforo, el último nobel, la maestra
de primaria de tu hijo o tu mismo hijo; no importa si
hablan de las estrellas, las orugas, el misterio
de la isla de pascua o de cómo le rompieron el corazón
a la maestra de primaria de tu hijo; no importa
si fueron escritos en la cubierta de un yate anclado
en corfú al atardecer y soplaba una brisa trayendo
las notas de una lira pulsada a lo lejos o garrapateados
entre cincuenta convictos en una atestada celda
de la prisión estatal de estambul o sobre una mesita
en el starbuks de times square entre los ruidos del tráfico
de la hora punta y la voz de la tipa del mostrador llamando
por el micro "jane, tu espresso está listo" o si fueron escritos
en el tren bala y por la ventanilla a la izquierda
se veía el monte fuji allá lejos; no importa nada si
quien los escribió era negro, blanco, morado, o si tenía
la nariz aplastada, cáncer en los huevos, una cicatriz
en la yugular, un tatuaje en el coño, un pedazo de bala
alojado en el cerebro, era calvo, era viejo, no era calvo, no era
viejo, no tenía un puto pedazo de bala
alojado en el cerebro; no importa si estaba
agonizando, acababa de cagar, venía de andar
en bicicleta o de coger con la esposa
del vecino o recién llegaba
de su reunión semanal con la célula del kkk local y acababa
de participar en el linchamiento del poeta
maricón mexicano que vivía en el pueblo y de pronto
al volver a casa se había sentido inspirado y cogió el primer
papel que encontró y se puso a escribir no importa en realidad
qué cosa, nunca importa, ningún factor hace que
cambie en lo absoluto el hecho de que el 99 %
de todos los poemas que se escriben sobre la tierra
no debió haber sido escrito, es un desperdicio de
papel, tinta, mi tiempo, tu tiempo, el de todos, una
estupidez, un charco de vómito, mucho
me temo que
incluso este
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