Alberto Minés
Poeta fiel al portal
Bastó un vestido de perla
y una camisa amarilla detestable
para atar dos tiempos distintos
por cuestiones casi inexplicables
quizás fue la sangre
o la suerte del momento
que sé mostró como una mano abierta
otorgando lo ineludible.
Bastó con bailar a la deriva
entre miradas falsamente casuales,
yo quería quererte
y no sabía si me querías,
entré en condición adolescente
pues no me quedaba otra alternativa
y grité silencioso con la mirada,
con los pasos de baile:
te quiero te quiero!
Bastó con eso para llenarme de miedo
no sabía si pudiste escucharme
o peor aún
si me habías escuchado y nada te importaba,
así pasé entre atardeceres y Nerudas
que entre tu boca y mi boca volaban,
estaba cansado de volar
y no llegar hasta tu cabello
que no podía acariciar pero a cambio
al viento se lanzaba.
Bastó con entrar en la locura
para buscarte hasta en mi dermis,
buscarte en la pena y la sonrisa
hurgar hasta en la culpa,
no encontrarte era más locura
y cuando jugué con el tiempo y la circunstancia
bastó con tomarte por la cintura
y asirte a mis incógnitas
para saber que me querías.
y una camisa amarilla detestable
para atar dos tiempos distintos
por cuestiones casi inexplicables
quizás fue la sangre
o la suerte del momento
que sé mostró como una mano abierta
otorgando lo ineludible.
Bastó con bailar a la deriva
entre miradas falsamente casuales,
yo quería quererte
y no sabía si me querías,
entré en condición adolescente
pues no me quedaba otra alternativa
y grité silencioso con la mirada,
con los pasos de baile:
te quiero te quiero!
Bastó con eso para llenarme de miedo
no sabía si pudiste escucharme
o peor aún
si me habías escuchado y nada te importaba,
así pasé entre atardeceres y Nerudas
que entre tu boca y mi boca volaban,
estaba cansado de volar
y no llegar hasta tu cabello
que no podía acariciar pero a cambio
al viento se lanzaba.
Bastó con entrar en la locura
para buscarte hasta en mi dermis,
buscarte en la pena y la sonrisa
hurgar hasta en la culpa,
no encontrarte era más locura
y cuando jugué con el tiempo y la circunstancia
bastó con tomarte por la cintura
y asirte a mis incógnitas
para saber que me querías.
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