child-of-the-grave
Poeta adicto al portal
Para ser leído esperando el colectivo
De pronto lo comprendí,
violento como despertador
por la precoz mañana:
al gato siamés se
le acabó la cornisa;
el vacío es abrumador
¿no?
De repente lo recordé,
devastador como radiación
de una bomba atómica:
destriparon al ying yang,
ahogándolo en la mar;
arden las vísceras,
fregadas en lasciva sal.
Interminables calles,
sempiternas enredaderas
en el vivero mustio:
ebrias de rencor
desorbitan mi brújula;
no encuentro el húmedo zaguán
que conduzca a nuestro umbral.
Lunas sin luces,
esferas tormentosas,
bipolaridad de los astros:
el sol se cansó de
compartir su fuego;
ya no diviso la parada que
me conduzca a la madriguera.
Es ahora un museo,
otrora una atalaya
en una megalomanía:
repto por los rincones
de este pandemónium;
tú nombre un apotegma:
¡Galimatías en mi alma!
De pronto lo comprendí,
violento como despertador
por la precoz mañana:
al gato siamés se
le acabó la cornisa;
el vacío es abrumador
¿no?
De repente lo recordé,
devastador como radiación
de una bomba atómica:
destriparon al ying yang,
ahogándolo en la mar;
arden las vísceras,
fregadas en lasciva sal.
Interminables calles,
sempiternas enredaderas
en el vivero mustio:
ebrias de rencor
desorbitan mi brújula;
no encuentro el húmedo zaguán
que conduzca a nuestro umbral.
Lunas sin luces,
esferas tormentosas,
bipolaridad de los astros:
el sol se cansó de
compartir su fuego;
ya no diviso la parada que
me conduzca a la madriguera.
Es ahora un museo,
otrora una atalaya
en una megalomanía:
repto por los rincones
de este pandemónium;
tú nombre un apotegma:
¡Galimatías en mi alma!