viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esto que ves,
no es más que un gesto desesperado
que jamás acaba de abrirte.
Horas azules
que juegan a rozarte.
Y sin embargo me lees,
con lo caro que se ha puesto el tiempo.
¿Quién de los dos está más enfermo?
¿Quién más solo?
Yo me enfrento cada mañana
a la sonrisa eterna del sol.
Tú se la devuelves, cariñosa.
Quedando entre tus dientes
restos de felicidad.
Qué sencillo es invertirse
cuando sólo nos queda un cuerpo
como diana complaciente.
Recuerda que esto
es sólo un gesto,
y entre líneas no quedan más
que espacios muertos,
ni que la ausencia
hubiera estado viva alguna vez.
no es más que un gesto desesperado
que jamás acaba de abrirte.
Horas azules
que juegan a rozarte.
Y sin embargo me lees,
con lo caro que se ha puesto el tiempo.
¿Quién de los dos está más enfermo?
¿Quién más solo?
Yo me enfrento cada mañana
a la sonrisa eterna del sol.
Tú se la devuelves, cariñosa.
Quedando entre tus dientes
restos de felicidad.
Qué sencillo es invertirse
cuando sólo nos queda un cuerpo
como diana complaciente.
Recuerda que esto
es sólo un gesto,
y entre líneas no quedan más
que espacios muertos,
ni que la ausencia
hubiera estado viva alguna vez.
::
::