Último Poeta Maldito
Poeta asiduo al portal
Rutilan mis rimas gentiles
hacia tu belleza de diosa,
como vasallas que sonatan
el hondo aroma de una rosa.
Tu piel meliflua , clara, altiva,
con un simple roce cautiva
al alma que en mi adentro posa.
La musa brinda el tinte sacro
para que bríllete mi prosa
y prenda lumbre, randiándote,
con una esencia cristalina
de la mágica alba sedosa.
Llégame un soplo de tu aliento,
con su frescura virginal;
mis pupilas miran tu boca
exalar leve aire oriental.
Tus blondos cabellos se sueltan
blandos y danzantes al viento,
con delicadeza lirial;
se desprende aural de tu cuello
un ámbar auroral de ninfas,
ese olor primoroso y bello,
que acóplase a las arboledas
en sonetos, arias y silvas.
¡Mira: aquel tierno colibrí
ha enamorado de la flor!
Aquélla, que dulce bésalo,
con sus rosados pétalos
del afrodisiaco sabor.
Aleteando, el aire rema,
como en marea de candor
¡Oh, su idilio es un gran poema,
que en el universo de amor,
con pompas y canoro suena,
que por entre líricos bosque
es vagabunda alma helena!
Son versos colibrí y la flor
en una estrofa de romance,
de romanza de una pasión.
Helas aquí rimas gentiles,
para ti, mi beldad amada.
En alburas titilaciones
de etéreo amor y ternura:
un lis-aljófar satinada;
hecho de suspiros, ilusiones,
pensares, ansia y miradas.
¡Mi ser embelesado te ama
hija de la venus hermosa!
Rutilan mis rimas gentiles
hacia tu belleza de diosa,
como vasallas que sonatan
el hondo aroma de una rosa.
Cántico de cimas azules,
do los tiernos amores flotan
sobre una nube tamizada.
Helas aquí rimas sutiles
Para ti, mi beldad amada.