Angel Virgilio
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tres pasos
sin cirios ni flores
mi casa.
Mansión desierta,
solar de hierbajos tristes,
deshabitada guarida de razones.
Fue mi norte una mujer,
la que enfiló el diamante de sus ojos
cual saeta para ti,
para ti, poeta.
Tengo aliento fantasma
de voz imprecisa.
Me duele la médula de la tarde,
el frío hace nido
de mis venas enquistadas.
Soy sólo ese fantasma
mirándose en el agua,
y que allana su mochila de huesos,
porque ayer, casi ayer estuvo en mi.
Hoy sin el más mínimo rubor
se dice para ti,
para ti,
poeta.
Para ti.
sin cirios ni flores
mi casa.
Mansión desierta,
solar de hierbajos tristes,
deshabitada guarida de razones.
Fue mi norte una mujer,
la que enfiló el diamante de sus ojos
cual saeta para ti,
para ti, poeta.
Tengo aliento fantasma
de voz imprecisa.
Me duele la médula de la tarde,
el frío hace nido
de mis venas enquistadas.
Soy sólo ese fantasma
mirándose en el agua,
y que allana su mochila de huesos,
porque ayer, casi ayer estuvo en mi.
Hoy sin el más mínimo rubor
se dice para ti,
para ti,
poeta.
Para ti.
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