Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
Para ti, sólo para ti
Sin temor te sumergiste en las profundidades
para descubrir simples, o complejas cosas,
tan secretas, que tan celosamente ocultaba en el océano
de los naufragios de mis ilusiones.
Absorbiste de mis poemas su aliento, desnudaste mi alma
develastes mis misterios, me impregnaste de la aroma
de tus versos, de tu esencia, de tu magnificencia me cubriste toda.
Vistes tu reflejo en mis ojos vacíos de esperanzas,
de sueños cansados, de ilusiones dormidas.
Y tu inalcanzable cercanía, me abrazó de fe
cubriéndome bajo las alas de tu perceptible inexistencia
sintiendo tu calor, vigorizando mis sueños, despertando mis ilusiones.
Devolviéndome la fe en lo que creía perdido, en lo que daba por finalizado
sin haberme dado la oportunidad de haberlo comenzado.
Hasta que Dios te cruzó en mi camino, con ojos de luz que nunca podré ver
pero que iluminan mis días, con mirada serena que refleja mi paz en ti,
con sonrisa apacible y labios de infinitas palabras que gritan en tu silencio
la profundidad de tus sentimientos, la verdadera grandeza de tu ser.