una vez leí que lo más importante
era saber atravesar el fuego
y entre tus llamas
me pregunté dónde habías estado
todo este tiempo,
mi pequeñita.
todo lo que soñé
apareció tras la niebla
de mi mala suerte
para susurrarme,
despacito,
como la brisa del mar,
que tenía un billete de sobra
para el país dónde no importaba
lo que tuvieras,
ni lo que fueras,
donde lo único que importaba
era ser feliz
de una forma u otra.
ahora me cuesta despedirte
mientras en mi habitación
fumo
y el humo me dibuja tu figura,
tu sonrisa
y a lo lejos oigo tu voz
que se va como un caballo salvaje
al fin de la noche.
era saber atravesar el fuego
y entre tus llamas
me pregunté dónde habías estado
todo este tiempo,
mi pequeñita.
todo lo que soñé
apareció tras la niebla
de mi mala suerte
para susurrarme,
despacito,
como la brisa del mar,
que tenía un billete de sobra
para el país dónde no importaba
lo que tuvieras,
ni lo que fueras,
donde lo único que importaba
era ser feliz
de una forma u otra.
ahora me cuesta despedirte
mientras en mi habitación
fumo
y el humo me dibuja tu figura,
tu sonrisa
y a lo lejos oigo tu voz
que se va como un caballo salvaje
al fin de la noche.