Puede no haber luz para mis ojos
y hasta olvidarse de salir el sol,
la luna confundirse entre las nubes
o perderse mi lámpara de aceite,
mas no puedo prescindir de tu sonrisa
que ilumina generosa el mundo mío,
que mi alma a soportar no alcanza
la tortura del silencio de tus labios,
que el peor castigo que me infligen
las duras condiciones de la vida
son caricias comparadas con la ausencia
de la dulzura indefinible de tu rostro,
que es simpar regalo de alegría
la radiante perfección de tu postura:
¡vislumbro cercano el paraíso
cuando te aproximas vaporosa
entre flores que compiten con tu aroma!
y hasta olvidarse de salir el sol,
la luna confundirse entre las nubes
o perderse mi lámpara de aceite,
mas no puedo prescindir de tu sonrisa
que ilumina generosa el mundo mío,
que mi alma a soportar no alcanza
la tortura del silencio de tus labios,
que el peor castigo que me infligen
las duras condiciones de la vida
son caricias comparadas con la ausencia
de la dulzura indefinible de tu rostro,
que es simpar regalo de alegría
la radiante perfección de tu postura:
¡vislumbro cercano el paraíso
cuando te aproximas vaporosa
entre flores que compiten con tu aroma!