Para una inocencia acorralada

El Poeta del Asfalto

Poeta adicto al portal
¿De qué me sirve la vida?
¿De qué me sirve La Muerte?,
pensará jadeante en la arena.
Tajeado,
confundido.

Escucha la gritería de la plebe
intentando provocarlo.
Mueve las orejas con inocencia.
Desorbitados los mundos como ojos,
intente buscar una salida en vano.

Defeca en sus talones,
tiene miedo.
Como tendríamos vos o yo,
como un valiente lo tendría.

No entiende lo que pasa,
no ve la herida.
Pero siente la sangre tibia,
escurrirse por el anca hacia la arena.

Mira la figura colorida del torero.
Sin comprender.

Sin saber lo que es morirse,
sabe que muere,
y que le duele.

Los hombres rodeándolo,
lo asestan otros dos golpes certeros,
y ni así logran que los agreda.

Está exhausto.
Un par de pasos en falso
y se desploma como en sueños.
Una ovación cerrada da marco a la escena,
y se lo llevan arrastrando
despanzurrado vientre al cielo.

Nada sabe él de la fama de bravo que le hicieron.
Sueña con los ojos muy abiertos,
tal vez con volver al campo que una vez fue suyo.
O con las ubres de una vaca lechera.

Y ahí está el que pintan los afiches despiadado.
Tirado bajo las tribunas,
quieto el pecho en la tarde caliente.

Yo lo veo y no les creo,
El mundo sigue a su alrededor como si nada.
Los que lo ven ahí tirado dan vuelta la cara.

Nadie alza la voz pidiendo explicaciones
Nadie le dedica un rezo,
Nadie se le arrima a verlo,
como si hubiera muerto de carbunco.

Yo me acerco, lo acaricio y de su inocencia me mancho.
Lo veo y no les creo,
Pobrecito.
Ni las moscas ya se espanta de tan bueno.



(Entíéndase esto no como una crítica a una costumbre, yo también tengo las mías.
No lo és.
Y no soy quien para juzgar.
Intenté sólo hacer un paralelismo entre la corrida de toros y la injusticia entre los humanos.
La persecución, el encarcelamiento injustificado,
la tortura, el terrorismo, que es lo verdaderamente grave.)
 
¿De qué me sirve la vida?
¿De qué me sirve La Muerte?,
pensará jadeante en la arena.
Tajeado,
confundido.

Escucha la gritería de la plebe
intentando provocarlo.
Mueve las orejas con inocencia.
Desorbitados los mundos como ojos,
intente buscar una salida en vano.

Defeca en sus talones,
tiene miedo.
Como tendríamos vos o yo,
como un valiente lo tendría.

No entiende lo que pasa,
no ve la herida.
Pero siente la sangre tibia,
escucurrirse por el anca hacia la arena.

Mira la figura colorida del torero.
Sin comprender.

Sin saber lo que es morirse,
sabe que muere,
y que le duele.

Los hombres rodeándolo,
lo asestan otros dos golpes certeros,
y ni así logran que los agreda.

Está exhausto.
Un par de pasos en falso
y se desploma como en sueños.
Una ovación cerrada da marco a la escena,
y se lo llevan arrastrando
despanzurrado vientre al cielo.

Nada sabe él de la fama de bravo que le hicieron.
Sueña con los ojos muy abiertos,
tal vez con volver al campo que una vez fue suyo.
O con las ubres de una vaca lechera.

Y ahí está el que pintan los afiches despiadado.
Tirado bajo las tribunas,
quieto el pecho en la tarde caliente.

Yo lo veo y no les creo,
El mundo sigue a su alrededor como si nada.
Los que lo ven ahí tirado dan vuelta la cara.

Nadie alza la voz pidiendo explicaciones
Nadie le dedica un rezo,
Nadie se le arrima a verlo,
como si hubiera muerto de carbunco.

Yo me acerco, lo acaricio y de su inocencia me mancho.
Lo veo y no les creo,
Pobrecito.
Ni las moscas ya se espanta de tan bueno.



(Entíéndase esto no como una crítica a una costumbre, yo también tengo las mías.
No lo és.
Y no soy quien para juzgar.
Intenté sólo hacer un paralelismo entre la corrida de toros y la injusticia entre los humanos.
La persecución, el encarcelamiento injustificado,
la tortura, el terrorismo, que es lo verdaderamente grave.)


Muy bueno y cruel este poema............se entiende perfectamente
Te felicito.
 
Pues yo me uno a tí en esa aberración, fiesta lo llaman como si de un festín se tratara...que las orejas, el rabo haber que más se lleva.
Es sólo otro animal indefenso que encima sirve para entretener como si fuera un circo ambulante. Yo estoy en contra de estás "fiestas nacionales".
Buena descripción de cada paso de miedo y oscuridad que poco a poco le llega al toro.


Un beso.
ballenito.
 
El símil de tu poesía (fiesta brava, con la injusticia social), respeto las costumbres (pero esta mal llamada fiesta), no la comparto... se gesta violencia entre el pensante y aquel que sólo tiene la fuerza... pero no por ello deja de sentir.. de vivir, de respirar... este es uno de esos temas que dejan abierta la controversia... gracias poeta por sus letras... mágnificas letras. Un gran abrazito y estrellas...!
 
¿De qué me sirve la vida?
¿De qué me sirve La Muerte?,
pensará jadeante en la arena.
Tajeado,
confundido.

Escucha la gritería de la plebe
intentando provocarlo.
Mueve las orejas con inocencia.
Desorbitados los mundos como ojos,
intente buscar una salida en vano.

Defeca en sus talones,
tiene miedo.
Como tendríamos vos o yo,
como un valiente lo tendría.

No entiende lo que pasa,
no ve la herida.
Pero siente la sangre tibia,
escurrirse por el anca hacia la arena.

Mira la figura colorida del torero.
Sin comprender.

Sin saber lo que es morirse,
sabe que muere,
y que le duele.

Los hombres rodeándolo,
lo asestan otros dos golpes certeros,
y ni así logran que los agreda.

Está exhausto.
Un par de pasos en falso
y se desploma como en sueños.
Una ovación cerrada da marco a la escena,
y se lo llevan arrastrando
despanzurrado vientre al cielo.

Nada sabe él de la fama de bravo que le hicieron.
Sueña con los ojos muy abiertos,
tal vez con volver al campo que una vez fue suyo.
O con las ubres de una vaca lechera.

Y ahí está el que pintan los afiches despiadado.
Tirado bajo las tribunas,
quieto el pecho en la tarde caliente.

Yo lo veo y no les creo,
El mundo sigue a su alrededor como si nada.
Los que lo ven ahí tirado dan vuelta la cara.

Nadie alza la voz pidiendo explicaciones
Nadie le dedica un rezo,
Nadie se le arrima a verlo,
como si hubiera muerto de carbunco.

Yo me acerco, lo acaricio y de su inocencia me mancho.
Lo veo y no les creo,
Pobrecito.
Ni las moscas ya se espanta de tan bueno.



(Entíéndase esto no como una crítica a una costumbre, yo también tengo las mías.
No lo és.
Y no soy quien para juzgar.
Intenté sólo hacer un paralelismo entre la corrida de toros y la injusticia entre los humanos.
La persecución, el encarcelamiento injustificado,
la tortura, el terrorismo, que es lo verdaderamente grave.)

He leido cuatro poemas tuyos hoy: y tienes una magnifica pluma....Mis felicitaciones...y mis estrellas.*coral*
 

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