Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me senté de lado para verte,
justo a la derecha de tu hombro,
con la seña de este sol ardiente
y un futuro que ni yo me compro.
Imaginando el sabor de tu boca,
la lectura de tus ojos firmes,
tu sonrisa que ni el viento toca
y tus piernas que se ven sublimes.
Me senté de lado para respirarte,
para que voltearas y supieras que te miro,
tu piel canela está para adorarte
y tu cabello me roba un suspiro.
Me senté para mirar tus curvas,
aprovechando que estás tan bella,
que tus mejillas suaves como uvas
te hacen brillante como estrella.
Para ver tus dedos que no ocupan esmalte,
tus manos que jamás tocaron fondo,
te miro y verte es contemplarte
e imaginar que es posible todo.
justo a la derecha de tu hombro,
con la seña de este sol ardiente
y un futuro que ni yo me compro.
Imaginando el sabor de tu boca,
la lectura de tus ojos firmes,
tu sonrisa que ni el viento toca
y tus piernas que se ven sublimes.
Me senté de lado para respirarte,
para que voltearas y supieras que te miro,
tu piel canela está para adorarte
y tu cabello me roba un suspiro.
Me senté para mirar tus curvas,
aprovechando que estás tan bella,
que tus mejillas suaves como uvas
te hacen brillante como estrella.
Para ver tus dedos que no ocupan esmalte,
tus manos que jamás tocaron fondo,
te miro y verte es contemplarte
e imaginar que es posible todo.