gatoconbotas
Poeta recién llegado
Para volver a vestirnos
Se desviste el amor y hace frío,
una vez más gotea,
llueve adentro
y las gotas se resbalan
por las cornisas del alma,
llueve afuera,
y los ojos se empañan.
La tarde cuando llueve
Cuando llueve es buena
porque renace la esperanza
esa de niños,
esa de apoyarse detrás del vidrio
esperando que el sol salga
para abrazar un arcoiris,
entonces el alma se alegra
y sale a jugar su tiempo de caricias.
Hoy fue parecido,
te miraba
Ibas por la vereda,
aquella,
la de enfrente,
la de los árboles florecidos,
de pasos apurados,
te recordabas de lo tuyo
y te olvidabas de lo mío.
Tu figura recortada,
ya sin luz, ni voz, ni sombra,
nos separaba la calle,
un abismo
Claro, cuando aquí llueve
el cielo se desangra,
el pasado flota y duele
y de este lado del vidrio
el presente,
letras, verbos y el corazón golpea
acompasando los truenos,
y también flota y duele,
(¿será que nunca podré ser feliz?).
Desde aquí puedo sentir tu ritmo:
aún me deseas
me lo dicen los pájaros
que yacen escondidos
me lo dice tu mirada
que no se anima a salir del nido.
Avergonzadas bocas
ya sin nada que decirnos.
Fue esta tormenta
que trajo las verdades a cuestas
y el cielo se llenó de olvidos,
y el amor espera,
espera como aquellos niños
agazapado
entre insultos y suspiros,
espera que el sol salga
para volver a vestirnos.
Se desviste el amor y hace frío,
una vez más gotea,
llueve adentro
y las gotas se resbalan
por las cornisas del alma,
llueve afuera,
y los ojos se empañan.
La tarde cuando llueve
Cuando llueve es buena
porque renace la esperanza
esa de niños,
esa de apoyarse detrás del vidrio
esperando que el sol salga
para abrazar un arcoiris,
entonces el alma se alegra
y sale a jugar su tiempo de caricias.
Hoy fue parecido,
te miraba
Ibas por la vereda,
aquella,
la de enfrente,
la de los árboles florecidos,
de pasos apurados,
te recordabas de lo tuyo
y te olvidabas de lo mío.
Tu figura recortada,
ya sin luz, ni voz, ni sombra,
nos separaba la calle,
un abismo
Claro, cuando aquí llueve
el cielo se desangra,
el pasado flota y duele
y de este lado del vidrio
el presente,
letras, verbos y el corazón golpea
acompasando los truenos,
y también flota y duele,
(¿será que nunca podré ser feliz?).
Desde aquí puedo sentir tu ritmo:
aún me deseas
me lo dicen los pájaros
que yacen escondidos
me lo dice tu mirada
que no se anima a salir del nido.
Avergonzadas bocas
ya sin nada que decirnos.
Fue esta tormenta
que trajo las verdades a cuestas
y el cielo se llenó de olvidos,
y el amor espera,
espera como aquellos niños
agazapado
entre insultos y suspiros,
espera que el sol salga
para volver a vestirnos.