Orfelunio
Poeta veterano en el portal
۩
Parada y fonda
Entre folias de un vergel
se dejan oír los instrumentos,
en un jardín de verde música,
de azul aliento en rojos fuerte,
dulce acústica de vida y muerte.
Cabalga un caballero
por la castilla castellana;
a lo lejos algún huerto
castillo fortaleza de una dama.
Parada y fonda. ¡Mesonero!,
quiero vianda y quiero techo,
dese prisa y no se esconda;
prepáreme un gran lecho
que en dormir yo tengo famas,
y acostado en buen pertrecho
despierta un lucero en las mañanas.
Traiga lirios, traiga rosas,
que unos cirios traigan mozas,
que en laude cante a las paganas,
que el embauco alumbre religiosas.
Que vivo y muero en olorosa
fantasía esplendorosa,
fantásticas llanuras
de llaneras pudorosas,
rincón de fermosuras
de las hembras más fermosas.
Señor, esto es el cementerio real,
aquí no hay cama ni camastros,
ni hembras vivas de varones castos,
ni cáñamos de hombre vivo;
que los tálamos son los pastos
de señores tan altivos,
que corren con los gastos
los pastores más sufridos
Pagaré pues por ser servido,
que vengo y ya estoy muerto,
si damas muertas yo revivo
en este verde huerto,
nicho abierto en el que vivo.
Parada y fonda
Entre folias de un vergel
se dejan oír los instrumentos,
en un jardín de verde música,
de azul aliento en rojos fuerte,
dulce acústica de vida y muerte.
Cabalga un caballero
por la castilla castellana;
a lo lejos algún huerto
castillo fortaleza de una dama.
Parada y fonda. ¡Mesonero!,
quiero vianda y quiero techo,
dese prisa y no se esconda;
prepáreme un gran lecho
que en dormir yo tengo famas,
y acostado en buen pertrecho
despierta un lucero en las mañanas.
Traiga lirios, traiga rosas,
que unos cirios traigan mozas,
que en laude cante a las paganas,
que el embauco alumbre religiosas.
Que vivo y muero en olorosa
fantasía esplendorosa,
fantásticas llanuras
de llaneras pudorosas,
rincón de fermosuras
de las hembras más fermosas.
Señor, esto es el cementerio real,
aquí no hay cama ni camastros,
ni hembras vivas de varones castos,
ni cáñamos de hombre vivo;
que los tálamos son los pastos
de señores tan altivos,
que corren con los gastos
los pastores más sufridos
Pagaré pues por ser servido,
que vengo y ya estoy muerto,
si damas muertas yo revivo
en este verde huerto,
nicho abierto en el que vivo.
Última edición: