lucianoquilmes
Poeta asiduo al portal
Andaba frugal, desconcertante.
Llevaba bajo las pestañas,
el revés de las historias.
Estimulo poderoso de reflexión.
Nunca nadie la ha visto.
Contraria al cauce del rio.
¡Si el salmón supiese que nunca estuvo solo!
Solemne y natural,
plagando los días,
limitando mentes.
La contrariedad.
Puse mis fuerzas
Cayendo en paradojas,
Casi constantemente.
Allí despertó la vida.
Al menos parecía asi.
Cerré ojos y empecé a ver,
Clausure la nariz y nunca tuve tanto aire.
Deje el tacto sobre mí,
añorando ser tocado.
Silencie sombras, luces
Y escuche la música.
Armonía que suelta compas
dentro del pecho.
Comencé a reír, es cierto,
pero a falta de gracia,
lo hice para no llorar.
Pues desperté verdaderamente.
Llevaba bajo las pestañas,
el revés de las historias.
Estimulo poderoso de reflexión.
Nunca nadie la ha visto.
Contraria al cauce del rio.
¡Si el salmón supiese que nunca estuvo solo!
Solemne y natural,
plagando los días,
limitando mentes.
La contrariedad.
Puse mis fuerzas
Cayendo en paradojas,
Casi constantemente.
Allí despertó la vida.
Al menos parecía asi.
Cerré ojos y empecé a ver,
Clausure la nariz y nunca tuve tanto aire.
Deje el tacto sobre mí,
añorando ser tocado.
Silencie sombras, luces
Y escuche la música.
Armonía que suelta compas
dentro del pecho.
Comencé a reír, es cierto,
pero a falta de gracia,
lo hice para no llorar.
Pues desperté verdaderamente.