pumuki
Poeta asiduo al portal
En paraísos de verdes bosques,
blanc arena, sol con aúrea
luna de purpurina
y agua cristalina,
sé que te encuentras
escondido, amor, pero estás,
sé que te encuentras en este paraíso
porque sino aquí no hubiera venido.
Cuando el sol viste de sanguina
la regente matina
y las nubes se visten de amapola
tiñéndose de rojo las alturas celestiales;
viene riéndose el río
con vibrantes rotos cristales,
sé que lo sientes,
amor, yo sé que lo palpas
en el aire, en el agua;
el deseo que va a tu caza.
Llegando el mediodía
el gran escudo dorado
de cual valiente hóplita
aprieta contra la tierra
conviertiendo en brasas la arena
y de tonos ocres se quedan
las grandes hojas de las palmeras.
Ya siendo tarde,
ya el astro se cansa
de dar luz a toda la especie humana
que vive sin causa
pero yo vivo con mi única esperanza
buscarte, con paciencia y templanza.
Ya la noche arriva,
su barco atraca
y la luna despliega sus bellas alas
dejando así brillar
millones de luciérnagas
que se cuelgande su capa;
son agujeritos que se encienden
cuando alguien te ama.
La luna ya bosteza,
adormilada y somnolienta
abandona el cielo,
dejando perdido su velo,
en una pausa rociera y purpúrea
haciendo que el firmamento llore
témpanos de hielo en invierno
y dulce rocío sobre el paraíso.
blanc arena, sol con aúrea
luna de purpurina
y agua cristalina,
sé que te encuentras
escondido, amor, pero estás,
sé que te encuentras en este paraíso
porque sino aquí no hubiera venido.
Cuando el sol viste de sanguina
la regente matina
y las nubes se visten de amapola
tiñéndose de rojo las alturas celestiales;
viene riéndose el río
con vibrantes rotos cristales,
sé que lo sientes,
amor, yo sé que lo palpas
en el aire, en el agua;
el deseo que va a tu caza.
Llegando el mediodía
el gran escudo dorado
de cual valiente hóplita
aprieta contra la tierra
conviertiendo en brasas la arena
y de tonos ocres se quedan
las grandes hojas de las palmeras.
Ya siendo tarde,
ya el astro se cansa
de dar luz a toda la especie humana
que vive sin causa
pero yo vivo con mi única esperanza
buscarte, con paciencia y templanza.
Ya la noche arriva,
su barco atraca
y la luna despliega sus bellas alas
dejando así brillar
millones de luciérnagas
que se cuelgande su capa;
son agujeritos que se encienden
cuando alguien te ama.
La luna ya bosteza,
adormilada y somnolienta
abandona el cielo,
dejando perdido su velo,
en una pausa rociera y purpúrea
haciendo que el firmamento llore
témpanos de hielo en invierno
y dulce rocío sobre el paraíso.
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