Andreas
Poeta adicto al portal
Paraíso
El horizonte ante mí se abre,
a la distancia, labios de añil y esmeralda
en contacto persistente.
El mentón rizado, topacio en grana,
tan cercano y distante.
Palomas de la paz despeinadas
flamean en tendal cristalino.
Una ronda imaginaria
liga matutinos tintes.
Mis pasos se pierden de huellas recientes:
un surco se cierra, abriéndose otro.
El sonido callado se aferra al aire
una abeja ha marchado de su colmena
La pendiente me sustenta, soñado futuro…
la gravedad me libera, soy átomo en espacio.
Andrea.