Paraje solitario.
Manos enlazadas y en ellas la vida entera.
Amantes voltean a verse
imanes labios que se llaman a la caricia tibia
suave, larga, tímida, exclusiva.
El aire, con su ondulada voz, pide; a las flores silvestres sus perfumes
su lluvia giratoria; de borlitas esponjadas que decoren sus cabellos.
El tiempo, detiene sus dedos segunderos.
Intrusos pasos golpean sus vientres queriendo separarlos…
Sus oídos, están cerrados, sonrojados; los ignoran cual fantasmas.
No hay tormenta sorpresiva ni telones que concluyan la vida bendita.
Ya nada importa
el beso, solo eso, la caricia, solo eso
los amantes, tan solo eso.
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©® GDL.MEX.
Hermoso poema con ese bullicio delicado entre los amantes.... un placer leer amigo Maldonado, enhorabuena. Un cálido saludo, que pases un estupendo fin de semana.