Maria Elena Aldana
Poeta recién llegado
Esta mujer,con todo el tiempo eterno en su espacio infinito,
sumergida en aridas soledades,solo en ocasiones algo resbala por su piel,
la sensación permanece,
es consciente de haber olvidado cerrar la ventana,
la avidez de sus poros ha succionado el viento,
ese viento que se cuela y parécele caricias,
esas que recrea cuando los colibríes vibran en las flores del balcon
y todo su cuerpo se ancha en colinas ascendentes,
capaz de asumir muchas formas,
su voluntad se torna invisible,
prevalece esa naturaleza,irrigada con sangre,
hollada en sus aguas concéntricas
sin necesidad de palabras,
de comunica consigo misma,
eludiendo el juego ritmico de los principios,
se va a la danza del yin yang,
el frio,el crecer,imperio de luz,calor,tierra,cielos,
como un pez nada entre corales,
sabe que puede volar,
la piel,es solo la
contención plasmada en curvas,limitandola,
riesgo de lo inminente,
temiendo a Fastitocalón,
cualquier dulce fragancia,
que pueda
arrastrarla al infierno,
entonces se escuda en el rito de la abstención
en esa otra parte esencia
declarada como origen del Universo
y garuda digiere sus serpientes,
convierte ansias en
actitudes vegetativas,en tañir de campanas su rutina como
el Golem de Gustav Meyrink::
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