Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
La inmovilidad de mis brazos y piernas,
no impide que la mañana me crezca
entre los restos cantores de la noche.
Gorriones de jilgueros difuminan el amanecer
con el audio de sus gorgoritos licuados como
hilo fino de seda, vertiéndose en los abanicos
de las orejas,
y despierta una canción entre mis labios,
también tú continuas meciendo a la mañana
con tu compañía acercándose a mí con tu voz
tan paralizada como yo,
tan cerca de mí que nuestras parálisis no impiden
que nos acariciemos con la música brotada
de una pareja de jilgueros en una jaula.
Y la vida que nos regaló
el virtuosismo del cante
nos llena de optimismo
cada vez que ella se vacía de pésima realidad.
Sobre las camas de nuestras tragedias.
Reservados todos los derechos©
no impide que la mañana me crezca
entre los restos cantores de la noche.
Gorriones de jilgueros difuminan el amanecer
con el audio de sus gorgoritos licuados como
hilo fino de seda, vertiéndose en los abanicos
de las orejas,
y despierta una canción entre mis labios,
también tú continuas meciendo a la mañana
con tu compañía acercándose a mí con tu voz
tan paralizada como yo,
tan cerca de mí que nuestras parálisis no impiden
que nos acariciemos con la música brotada
de una pareja de jilgueros en una jaula.
Y la vida que nos regaló
el virtuosismo del cante
nos llena de optimismo
cada vez que ella se vacía de pésima realidad.
Sobre las camas de nuestras tragedias.
Reservados todos los derechos©
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