Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
El don de las hadas
que en la cuna
pusieron a sus pies,
era la alegría
pero las vicisitudes de la vida
robó poco a poco su cordura.
Como flores que nacen y mueren
queda dentro la semilla
y romperá de nuevo la dura tierra,
volviendo en su estación
suaves sonrisas.
No se apaga la brasa
que tenue calor guarda,
a pesar del frío que se aguanta
entre la leña húmeda.
Parir dulce dolor que grita
hará nacer cualquier día,
a la Primavera.
Rosario de Cuenca Esteban