Senderos oscuros me permiten llegar a ti,
bosque encantado esconde,
demasiadas palabras,
demasiados momentos.
Camino lento,
con la esperanza de encontrarte
escondido tras un abeto.
Tropiezo,
y encuentro la pinza que se me perdió
el día que corrías tras de mí.
Cada rincón de este bosque
me recuerda a tí,
a cada uno de tus besos,
caricias,
momentos que vivimos aquí.
Llueven lágrimas de fuego
por mi rostro,
y al caer al suelo
forman agujeros.
Lloro y no apareces,
río y no te encuentro.
Decidistes,
dejar de caminar
por el mismo sendero;
y ahora,
yo no me encuentro.
¿ Dónde quedó todo lo vivido?
¿ Dónde estoy?
¿ Hacía que lugar miro?
Si vaya donde vaya
jamás, serás parte de mi olvido.