Libre Poemario
Poeta recién llegado
Ella se lavó el cabello,
vestía simple hasta el cambio.
Se mostraba sonriente y felizmente sumisa,
agradable manantial de alegría.
Se miro en el espejo, se veía espléndida.
Mientras, yo le buscaba una excusa para ser yo el motivo
de tal gala y tener la oportunidad,
las exclusivas palabras para decirle lo hermosa que estaba.
Siguió con sus preparativos y ordenaba algunas cosas,
me incomodaba que no fuera a mi encuentro,
mi corazón comprobaba el sufrimiento inminente de su partida,
cuando terminara con sus últimos retoques de la habitación.
Crecía la niña, era ya esa mujer de principios y rostro brilloso.
Trataba mirar su cara y decirle: ¡Que bella estás!
Temía a ser rechazado por no mirarme como yo la observaba,
por todo lo que veía en sus ojos color miel.
No perdía mas mi tiempo,
presionaba a mi corazón a que callara tal amor,
el mismo que buscaba ser correspondido por su corazón.
Ella al final se fue...
Me quede con su dulce mirada grabada en mis sienes,
con el mismo pensamiento intacto de saber que hoy no
volvería a verla.
Solo el mismo brillo otra vez
y el mismo espacio vacío de mi corazón
que moría sin tenerla.
vestía simple hasta el cambio.
Se mostraba sonriente y felizmente sumisa,
agradable manantial de alegría.
Se miro en el espejo, se veía espléndida.
Mientras, yo le buscaba una excusa para ser yo el motivo
de tal gala y tener la oportunidad,
las exclusivas palabras para decirle lo hermosa que estaba.
Siguió con sus preparativos y ordenaba algunas cosas,
me incomodaba que no fuera a mi encuentro,
mi corazón comprobaba el sufrimiento inminente de su partida,
cuando terminara con sus últimos retoques de la habitación.
Crecía la niña, era ya esa mujer de principios y rostro brilloso.
Trataba mirar su cara y decirle: ¡Que bella estás!
Temía a ser rechazado por no mirarme como yo la observaba,
por todo lo que veía en sus ojos color miel.
No perdía mas mi tiempo,
presionaba a mi corazón a que callara tal amor,
el mismo que buscaba ser correspondido por su corazón.
Ella al final se fue...
Me quede con su dulce mirada grabada en mis sienes,
con el mismo pensamiento intacto de saber que hoy no
volvería a verla.
Solo el mismo brillo otra vez
y el mismo espacio vacío de mi corazón
que moría sin tenerla.
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