Mina Velazquez
Poeta recién llegado
Creyó oportuno rematar. No es que fuera a comparecer ni a clasificar. No iba a hacer entrega de una declaración porque a los trofeos se los colecciona.
Desde temprano presintió el diluvio y se abocó a la tarea de poner las bestias a salvo.
Durante la tarde jugó todos los solitarios que sabía. Y conocía todos. Después mezcló los naipes y trucó ases que se guardó bajo algunas mangas.
Barajó y abarajó. Memorizó las frecuencias. Fraccionó las magnitudes.
A la noche la lluvia le buscó pisándole los talones. Siguió sus huellas hasta hallarla y le mojó el paraguas sostenido como un amuleto.
Una de las partes ganó, sólo porque no perdió. La otra perdió por no haber ganado.
El dividendo dió tabla y el arca ancló hasta el próximo diluvio.
Desde temprano presintió el diluvio y se abocó a la tarea de poner las bestias a salvo.
Durante la tarde jugó todos los solitarios que sabía. Y conocía todos. Después mezcló los naipes y trucó ases que se guardó bajo algunas mangas.
Barajó y abarajó. Memorizó las frecuencias. Fraccionó las magnitudes.
A la noche la lluvia le buscó pisándole los talones. Siguió sus huellas hasta hallarla y le mojó el paraguas sostenido como un amuleto.
Una de las partes ganó, sólo porque no perdió. La otra perdió por no haber ganado.
El dividendo dió tabla y el arca ancló hasta el próximo diluvio.