Sariel_Rofocale
Poeta recién llegado
Bajo la tierra todos somos pasajeros,
viajando en una lágrima
hecha de miedo;
durmiendo la pesadilla de la ciudad que nos desprecia...
- ¿Susceptible la ramera eh?- murmura la llovizna en mi rostro.
Entre la riada, sus burbujas, las piedras que arrastra,
nos encadena el tedio a las viejas tristezas.
Cuesta, cuesta agradecer con otra cosa que insultos,
cuando el alma lastimada,
con arena y barro en la mirada,
eleva al infinito este intento de suspiro.
Todo cuento malogrado es una bofetada oscura, y ni un lamento podemos forjar
por aquellos versos caídos,
en la desgracia del suelo desde la mesa de todas las fantasías.
Nos agobia una rabia infame,
un descontento que se desboca incontrolable a cada instante,
quizá, es por que pasajeros al fin y al cabo,
en la demencial carrera a la muerte,
buscamos con afán una pausa, cualquier ridícula parada en la que rehacernos...
Sariel Rofocale
viajando en una lágrima
hecha de miedo;
durmiendo la pesadilla de la ciudad que nos desprecia...
- ¿Susceptible la ramera eh?- murmura la llovizna en mi rostro.
Entre la riada, sus burbujas, las piedras que arrastra,
nos encadena el tedio a las viejas tristezas.
Cuesta, cuesta agradecer con otra cosa que insultos,
cuando el alma lastimada,
con arena y barro en la mirada,
eleva al infinito este intento de suspiro.
Todo cuento malogrado es una bofetada oscura, y ni un lamento podemos forjar
por aquellos versos caídos,
en la desgracia del suelo desde la mesa de todas las fantasías.
Nos agobia una rabia infame,
un descontento que se desboca incontrolable a cada instante,
quizá, es por que pasajeros al fin y al cabo,
en la demencial carrera a la muerte,
buscamos con afán una pausa, cualquier ridícula parada en la que rehacernos...
Sariel Rofocale