Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pasaporte me asigno arbitrariamente,
para transitar por este mundo y el averno,
no siento el calor incandescente,
que avisaron las cúpulas eclesiásticas,
más bien veo una humanidad,
muy similar a la que transita por mi ciudad,
sólo es diferente por su desnudes.
Pasajero me encuentro en este viaje,
e infernal encomiendo mi trayecto,
pues la absolución me niego a recibir
a menos me sea entregada con agujeros en sus manos,
más las otras se ufanan de pulcritud,
y sólo reflejan en sus palmas,
miradas tristes por el ultraje acaecido,
miradas extraviadas por la pedofilia inmaculada,
rostros deslumbrados por las vajillas de oro
y de rechonchos enviados que predican la abstinencia,
mientras que el botón de sus barrigas,
está a un tris de romper.
Mi pasaporte lo quieren requisar,
pues han escuchado demasiado de mi voz,
del otro lado del abismo
y miradas nerviosas siento pesar en mi espalda,
que calan como estaca de invierno,
por el atrevimiento fatal de mi aullido,
que ha dejado desnudo su ocio.
¡¿Deseas mi pasaporte?!,
sólo debes pedirlo en cualquier esquina,
en donde divises la mirada de un niño triste,
también, puedes solicitarlo en cualquier rincón,
donde habite un niño maltratado,
o es posible que llegues a el
en el agujero de la memoria de una mujer violentada,
se han abierto stand en tantos lugares,
que sólo debes abrir tus ventanas
y si aún no encuentras ninguno de esos lugares,
te recomiendo hurgar en tu corazón,
es posible que tu alma desde siempre te este gritando su lágrima,
para que cruces la frontera del apático
y te subas al tranvía con destino al averno.......
para transitar por este mundo y el averno,
no siento el calor incandescente,
que avisaron las cúpulas eclesiásticas,
más bien veo una humanidad,
muy similar a la que transita por mi ciudad,
sólo es diferente por su desnudes.
Pasajero me encuentro en este viaje,
e infernal encomiendo mi trayecto,
pues la absolución me niego a recibir
a menos me sea entregada con agujeros en sus manos,
más las otras se ufanan de pulcritud,
y sólo reflejan en sus palmas,
miradas tristes por el ultraje acaecido,
miradas extraviadas por la pedofilia inmaculada,
rostros deslumbrados por las vajillas de oro
y de rechonchos enviados que predican la abstinencia,
mientras que el botón de sus barrigas,
está a un tris de romper.
Mi pasaporte lo quieren requisar,
pues han escuchado demasiado de mi voz,
del otro lado del abismo
y miradas nerviosas siento pesar en mi espalda,
que calan como estaca de invierno,
por el atrevimiento fatal de mi aullido,
que ha dejado desnudo su ocio.
¡¿Deseas mi pasaporte?!,
sólo debes pedirlo en cualquier esquina,
en donde divises la mirada de un niño triste,
también, puedes solicitarlo en cualquier rincón,
donde habite un niño maltratado,
o es posible que llegues a el
en el agujero de la memoria de una mujer violentada,
se han abierto stand en tantos lugares,
que sólo debes abrir tus ventanas
y si aún no encuentras ninguno de esos lugares,
te recomiendo hurgar en tu corazón,
es posible que tu alma desde siempre te este gritando su lágrima,
para que cruces la frontera del apático
y te subas al tranvía con destino al averno.......