Pasaporte

Joanna Meminger

Dostet darum.
Tus besos son mi pasaporte a la libertad. Son, quizás, la mejor forma de darme cuenta que estoy completamente viva.
Florece sin motivo mi alma, cada vez que me dejo envolver por tus brazos. Sentir en cada uno de esos abrazos, como tus latidos coinciden con los míos, y todo fluye tan perfecto como un milagro de amor.
Tomarte fuertemente la mano, apretarla con ganas cada vez que te digo "te quiero". Caminar sueños, ideas, valores y pensamientos, siempre juntos, siempre compenetrados cada uno en el otro.
Que entiendas mis gestos silenciosos, que puedas tocar mi mente y alborotarla. Sólo tú lo logras y por eso te agradezco estas lágrimas.
Hacía tiempo no lloraba de felicidad. Una felicidad inmensa que comenzó a crecer el primer día que te vi, sentado en un banco de plaza. Felicidad que tomó un rumbo cuando sentía tu mirada incesante sobre mí mientras olía libros. Felicidad que estalló en mi corazón cuando me besaste por vez primera.
Esa sensación infinita de conocerte desde hace mucho, era cuestión de tiempo que aparecieras en mi camino, porque, en este bosque frondoso que es la vida, nuestros senderos estaban dibujados para cruzarse. En otras vidas, en otros universos, en otras vueltas de tuerca... Quizás estuvimos unidos.
Por eso hoy, de nuevo, sin querer, yo volví a ti, y tú volviste a mí. Por un momento, por un tiempo, por una eternidad. No lo sé y no quiero saberlo tampoco. Quiero pensar que, mientras este sueño siga siendo mi realidad, te quiero para siempre, así como para no perderte nunca, como para no dejarte ir jamás.
Si mi realidad eres tú, ya no quiero tener tiempo para soñar más.

Joanna Meminger
 
Muy romántico. Y muy lindo felicidades :)
La piel se me hace burbujas
al soplo de tu verbo
y la excusa desvanece en tus oídos…

Con brío exhibe su tinta
sobre el tacto del silencio
y en un fúlgido vendaval de espejos,
releva mi alma el infinito…

Tu nombre,
que todavía es agua
en la extensión de mis secretos,
resbala hacia el abismo de mi espíritu…

Tiembla el verso de tus ojos
en mi agua dulce
y puro resurge el ímpetu
que consagra el misterio
de permanecer contigo…

Tus besos son mi pasaporte a la libertad. Son, quizás, la mejor forma de darme cuenta que estoy completamente viva.
Florece sin motivo mi alma, cada vez que me dejo envolver por tus brazos. Sentir en cada uno de esos abrazos, como tus latidos coinciden con los míos, y todo fluye tan perfecto como un milagro de amor.
Tomarte fuertemente la mano, apretarla con ganas cada vez que te digo "te quiero". Caminar sueños, ideas, valores y pensamientos, siempre juntos, siempre compenetrados cada uno en el otro.
Que entiendas mis gestos silenciosos, que puedas tocar mi mente y alborotarla. Sólo tú lo logras y por eso te agradezco estas lágrimas.
Hacía tiempo no lloraba de felicidad. Una felicidad inmensa que comenzó a crecer el primer día que te vi, sentado en un banco de plaza. Felicidad que tomó un rumbo cuando sentía tu mirada incesante sobre mí mientras olía libros. Felicidad que estalló en mi corazón cuando me besaste por vez primera.
Esa sensación infinita de conocerte desde hace mucho, era cuestión de tiempo que aparecieras en mi camino, porque, en este bosque frondoso que es la vida, nuestros senderos estaban dibujados para cruzarse. En otras vidas, en otros universos, en otras vueltas de tuerca... Quizás estuvimos unidos.
Por eso hoy, de nuevo, sin querer, yo volví a ti, y tú volviste a mí. Por un momento, por un tiempo, por una eternidad. No lo sé y no quiero saberlo tampoco. Quiero pensar que, mientras este sueño siga siendo mi realidad, te quiero para siempre, así como para no perderte nunca, como para no dejarte ir jamás.
Si mi realidad eres tú, ya no quiero tener tiempo para soñar más.

Joanna Meminger
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba