Damita
Poeta recién llegado
Te pensaba todos mis días y noches
Y tú ni de mi existencia sabías
Yo era solo una niña, insignificante, inmadura
Pero ya al verte pasar por mi lado
Dentro de mí ocurrían explosiones.
A veces no sabía si eras real
Al final en mis sueños estabas metida
Tu maravillosa elegancia nunca antes vista
Tu perfume que deja rastro a cada paso
Tu inteligencia, resultado de tus experiencias.
Esa sonrisa que supera a la Mona Lisa
Da Vinci se revolcaría en su tumba
Al saber que soy yo quien en mis lienzos
Dibuja sin parar la tuya,
Que provoca, que inspira, que hechiza
Que por sobre todas las cosas cautiva.
Mil personas pasaron por mi vida,
Cientos de lugares especiales visité,
Muchas fueron las experiencias
Con las que madure,
Fueron pasando los días y años
Fui desechando poco a poco calendarios,
Pero aun después de todo esto
Nunca de ti me olvide.
No se como interpretar las teorías del destino
Vaya forma de ponerte en mi camino
Y con la valentía de Juana de Arco
Corriendo el riesgo de ser quemada
Quien sabe si tal vez decapitada
Me arriesgué a que me conocieras en esta vida.
Tu sonrisa sigue siendo joven
Tu espíritu como ningún otro me corrompe
Tus abrazos ahora son tiernos y cálidos
Ni hablar de ellos,
Esos sorprendentes Te Quiero,
Que me dejan vida mía sin aliento.
Si, es otro tipo de mirada
Lo se, no es el tipo de amor que una vez soñé
Pero estoy en tu vida, pase y deje mi huella
Abrí una pequeña sucursal de cielo
Tu corazón jamás ha sido de hierro, ni hielo
Y gracias a eso para mi eres más bella.
Mis nervios traicioneros me delatan
Mis palabras y mis letras me colocan las esposas
Mis abrazos sin piedad alguna me entregan
La valentía me sienta en el banquillo de los acusados
Y el respeto es el juez que lleva este caso
Desafiante me levanto ante el jurado
Y aprieto mis puños, mientras grito
¡DICTEN ENTONCES SU SENTENCIA SEÑORES!
Al entrar tú a la sala bajo la guardia y digo
Si admirarte y sentir que eres perfecta es pecado,
Que me encierren pues en la peor de las celdas.
Declaro firmemente que no me arrepiento de lo que hago
Con mucho orgullo, pero de rodillas ante ti
Suelto mis puños y me declaro culpable
Porque pase lo que pase
Y aunque sea otra la que me acompañe
Entre mis eternos anhelos
Y esos imposibles deseos que tengo
Siempre te encontraré a ti.
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