Sommbras
Poeta adicto al portal
Siempre llevo su foto en la cartera.
Hoy devuelvo el mar de la foto a esta playa
y paseo por él según con sin ella.
Se quemó el cielo en oro y sangre
y mientras el disco de la luna
se acostumbra a todo,
parezco ese ser luminoso que arroja la sombra.
Ese ir y venir. Ese oleaje.
Esta playa que hoy no flota, que no es nada. Recuerdos.
Esos besos que cruzaron tantos veranos,
que leyeron labios ilegibles,
que inventaron todo nuevo, después del amor.
Este amado desorden del viento,
que alimenta la brisa de esta playa,
ese beso suyo que escucha, indaga,
sisea, y sabe todo sobre todo
¿Qué nuevo amor llora y no escucho?
Anillos de noches en el amor,
este mar, esa luna, esa terraza, esas parejas,
todo es movido por el amor.
Las personas están disfrutando de la fiesta del eclipse,
dibujan sonrisas en el espacio de la ausencia.
Tal vez el tiempo sea mi sombra mayor,
tal vez mis pasos suenen perdidos,
que busquen ciudades, cenas, estrenuidades,
pero yo tiendo al poniente, me signo de amapolas,
y no tengo miedo de hallarme.
¿Acaso no son capaces ellas de entender por qué yo,
tranquilo,
llevo mis besos en el plato al almuerzo de los besos venideros?
Inventando otro mundo paralelo, giran, delirantes,
las sombras de las palmas.
Paseando en minifalda, las chicas
colocan el amor en los violines. Parece que ya no llueve.
En mi mano muere ese dolor pequeño,
mis labios ya están eclipsando tus labios,
la luna va en pantalones y yo con una jauría de besos.
¡Tiernos!
Chus Soriano
Hoy devuelvo el mar de la foto a esta playa
y paseo por él según con sin ella.
Se quemó el cielo en oro y sangre
y mientras el disco de la luna
se acostumbra a todo,
parezco ese ser luminoso que arroja la sombra.
Ese ir y venir. Ese oleaje.
Esta playa que hoy no flota, que no es nada. Recuerdos.
Esos besos que cruzaron tantos veranos,
que leyeron labios ilegibles,
que inventaron todo nuevo, después del amor.
Este amado desorden del viento,
que alimenta la brisa de esta playa,
ese beso suyo que escucha, indaga,
sisea, y sabe todo sobre todo
¿Qué nuevo amor llora y no escucho?
Anillos de noches en el amor,
este mar, esa luna, esa terraza, esas parejas,
todo es movido por el amor.
Las personas están disfrutando de la fiesta del eclipse,
dibujan sonrisas en el espacio de la ausencia.
Tal vez el tiempo sea mi sombra mayor,
tal vez mis pasos suenen perdidos,
que busquen ciudades, cenas, estrenuidades,
pero yo tiendo al poniente, me signo de amapolas,
y no tengo miedo de hallarme.
¿Acaso no son capaces ellas de entender por qué yo,
tranquilo,
llevo mis besos en el plato al almuerzo de los besos venideros?
Inventando otro mundo paralelo, giran, delirantes,
las sombras de las palmas.
Paseando en minifalda, las chicas
colocan el amor en los violines. Parece que ya no llueve.
En mi mano muere ese dolor pequeño,
mis labios ya están eclipsando tus labios,
la luna va en pantalones y yo con una jauría de besos.
¡Tiernos!
Chus Soriano