Arrebol de sueño
fragancia de las olas rotas
la caricia de tu mano
sobre mi tosco tronco de árbol
Aliviadero de savias
nocturnos en si bemol
espejo de mirar roto
tras los silenciosos ocasos
Suena el dudoso aleteo
tras la verdinegra maleza
serpientes contra palomas
brillos de piedras preciosas
Abajo en las avenidas
las estatuas glamorosas
tocadas con pieles y joyas
rinden tributo a la flor
Célibes paseantes
buscadores de tesoros
bajo las aguas doradas
de fuentes y abrevaderos
Ellas tan pudorosas
bellezas de epifanía
ellos con levita en contradanza
esperando la amnistía de la noche
Rodando bajan los truenos
de la lejana batalla
como burbujas que estallan
bajo las maculadas faldas
Esparaván traicionero
que sobrevuela esperando
alejado de los rayos
buscando el ojo altanero
Paseo del atardecer
sigiloso como el ave
que oculta su canto frugal
tras las manzanas cautivas
Más abajo en la ciudad
se abren bocas tumefactas
las muchachas y las flores
se ocultan tras sus gargantas
fragancia de las olas rotas
la caricia de tu mano
sobre mi tosco tronco de árbol
Aliviadero de savias
nocturnos en si bemol
espejo de mirar roto
tras los silenciosos ocasos
Suena el dudoso aleteo
tras la verdinegra maleza
serpientes contra palomas
brillos de piedras preciosas
Abajo en las avenidas
las estatuas glamorosas
tocadas con pieles y joyas
rinden tributo a la flor
Célibes paseantes
buscadores de tesoros
bajo las aguas doradas
de fuentes y abrevaderos
Ellas tan pudorosas
bellezas de epifanía
ellos con levita en contradanza
esperando la amnistía de la noche
Rodando bajan los truenos
de la lejana batalla
como burbujas que estallan
bajo las maculadas faldas
Esparaván traicionero
que sobrevuela esperando
alejado de los rayos
buscando el ojo altanero
Paseo del atardecer
sigiloso como el ave
que oculta su canto frugal
tras las manzanas cautivas
Más abajo en la ciudad
se abren bocas tumefactas
las muchachas y las flores
se ocultan tras sus gargantas
Ilust.: P.A. Renoir.- “Los paraguas”. 1885