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En susurros mis labios te decían al oído
fondea amor en la bahía de mi pecho,
hasta que rompa la tormenta de la vida
brindándote el amor que llevo dentro.
Entonces disfruté de su mirada serena
es cierto que amé cuanto ella amaba,
fue un tiempo de continua primavera
florecía nuestro amor a cada instante,
viví ingrávido el éxtasis de su ternura
la ciega fe inquebrantable del amante.
No conocí jamás pasión tan desbocada
abandonaba en cualquier parte la cordura,
corriendo con la ansiedad envilecida
roído por los celos infinitos, sin sonrojo
del principiante que teme por su huida.
Puntual como un reloj llegó el invierno
en el ambiente flota el olor a su presencia,
un profundo dolor recubre mi desdicha
las horas pasan lentas en su ausencia.
Oculto detrás de los ventanas, observo,
la lluvia que rítmica golpea los cristales
cayendo a borbotones como una letanía,
como su nombre sonando en mis labios
Rehusaré la evidencia a los recuerdos
reconoceré en silencio su abandono
no volveré jamás a mencionarla a ella,
pertenecerá a un mal sueño pasado
borraré de mi memoria toda su huella.
Apartaré de mí ese pozo de tristeza
me alejaré de esa vida de amargura,
que solo me conduce hacia el vacío
al precipicio más oscuro, a la locura.
En susurros mis labios te decían al oído
fondea amor en la bahía de mi pecho,
hasta que rompa la tormenta de la vida
brindándote el amor que llevo dentro.
Entonces disfruté de su mirada serena
es cierto que amé cuanto ella amaba,
fue un tiempo de continua primavera
florecía nuestro amor a cada instante,
viví ingrávido el éxtasis de su ternura
la ciega fe inquebrantable del amante.
No conocí jamás pasión tan desbocada
abandonaba en cualquier parte la cordura,
corriendo con la ansiedad envilecida
roído por los celos infinitos, sin sonrojo
del principiante que teme por su huida.
Puntual como un reloj llegó el invierno
en el ambiente flota el olor a su presencia,
un profundo dolor recubre mi desdicha
las horas pasan lentas en su ausencia.
Oculto detrás de los ventanas, observo,
la lluvia que rítmica golpea los cristales
cayendo a borbotones como una letanía,
como su nombre sonando en mis labios
Rehusaré la evidencia a los recuerdos
reconoceré en silencio su abandono
no volveré jamás a mencionarla a ella,
pertenecerá a un mal sueño pasado
borraré de mi memoria toda su huella.
Apartaré de mí ese pozo de tristeza
me alejaré de esa vida de amargura,
que solo me conduce hacia el vacío
al precipicio más oscuro, a la locura.