alicia Pérez Hernández
Poeta que no puede vivir sin el portal
Pasión y deseo
Alicia y Salvador
Tú eres la llama,
que con pasión me abraza.
Eres la llama
que con pasión me quemas.
Eres la llama
de un beso divino.
Eres el Sol ardiente
de mi destino.
Eres tú el amor
que yo ansío.
Eres tú el fuego
que calienta mi frío.
Eres tú la fuente
de mi beber.
Eres tú la luz
de mi camino.
En ti duermo.
En ti despierto.
Tu mirar me cautiva.
Tu risa me enloquece.
Tu voz me reclama.
Tu vida es mi vida.
Mi sed y vino
se unen a tu cuerpo
En ti descanso.
En ti me recreo
Dulce mirar me regalas.
Dulce palabra
me enamora.
Tu corazón es mío
Ebrios de uva
van nuestros cuerpos
Con la fuerza del querer,
bajo estrellas que titilan,
nos quedamos quietos,
Se escucha el reír del río.
Se unen nuestros labios
ebrios de amor
envueltos en tules
de arrebol...
A mi pecho tú vienes,
a gozar de los latidos,
mezclándose el reír
en las aguas del Genil,
que nuestras bocas buscan
desmayo derretido.
Alicia y Salvador
Tú eres la llama,
que con pasión me abraza.
Eres la llama
que con pasión me quemas.
Eres la llama
de un beso divino.
Eres el Sol ardiente
de mi destino.
Eres tú el amor
que yo ansío.
Eres tú el fuego
que calienta mi frío.
Eres tú la fuente
de mi beber.
Eres tú la luz
de mi camino.
En ti duermo.
En ti despierto.
Tu mirar me cautiva.
Tu risa me enloquece.
Tu voz me reclama.
Tu vida es mi vida.
Mi sed y vino
se unen a tu cuerpo
En ti descanso.
En ti me recreo
Dulce mirar me regalas.
Dulce palabra
me enamora.
Tu corazón es mío
Ebrios de uva
van nuestros cuerpos
Con la fuerza del querer,
bajo estrellas que titilan,
nos quedamos quietos,
Se escucha el reír del río.
Se unen nuestros labios
ebrios de amor
envueltos en tules
de arrebol...
A mi pecho tú vienes,
a gozar de los latidos,
mezclándose el reír
en las aguas del Genil,
que nuestras bocas buscan
desmayo derretido.