Daniel Borrell
Poeta asiduo al portal
Paz en la guerra
(Romance doble endecha)
Despertabas mis gozos
cual un hada sedienta,
con tus labios curiosos
y tus besos sin tregua;
tus cabellos, los lotos
aromando la puesta,
reflejando los rojos
en tu faz de tormenta.
Tu mirada de tordos
era luz en la senda,
habitante del cosmos
en mi esencia guerrera;
descubrías los sorbos
de pasión en la niebla
agitando los nodos
en mi piel indefensa.
A mi vez por tus poros,
de dulzura indiscreta
encendía en tus ojos
los fulgores de hembra;
con mis dedos barrocos
yo sembraba en tu huerta,
mil vergeles sedosos
que te volvían, fiera.
Luego, avivamos rogos
al fragor de la gesta
y en los cielos lluviosos
la calma fue una estrella;
se sonrieron los rostros,
la ternura fue prenda,
donde amores y asombros,
fueron paz en la guerra.
(Romance doble endecha)
Despertabas mis gozos
cual un hada sedienta,
con tus labios curiosos
y tus besos sin tregua;
tus cabellos, los lotos
aromando la puesta,
reflejando los rojos
en tu faz de tormenta.
Tu mirada de tordos
era luz en la senda,
habitante del cosmos
en mi esencia guerrera;
descubrías los sorbos
de pasión en la niebla
agitando los nodos
en mi piel indefensa.
A mi vez por tus poros,
de dulzura indiscreta
encendía en tus ojos
los fulgores de hembra;
con mis dedos barrocos
yo sembraba en tu huerta,
mil vergeles sedosos
que te volvían, fiera.
Luego, avivamos rogos
al fragor de la gesta
y en los cielos lluviosos
la calma fue una estrella;
se sonrieron los rostros,
la ternura fue prenda,
donde amores y asombros,
fueron paz en la guerra.
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