Pasión y sensualidad XXI (Paz en la guerra)

Daniel Borrell

Poeta asiduo al portal
Paz en la guerra
(Romance doble endecha)

Despertabas mis gozos
cual un hada sedienta,
con tus labios curiosos
y tus besos sin tregua;
tus cabellos, los lotos
aromando la puesta,
reflejando los rojos
en tu faz de tormenta.
Tu mirada de tordos
era luz en la senda,
habitante del cosmos
en mi esencia guerrera;
descubrías los sorbos
de pasión en la niebla
agitando los nodos
en mi piel indefensa.
A mi vez por tus poros,
de dulzura indiscreta
encendía en tus ojos
los fulgores de hembra;
con mis dedos barrocos
yo sembraba en tu huerta,
mil vergeles sedosos
que te volvían, fiera.
Luego, avivamos rogos
al fragor de la gesta
y en los cielos lluviosos
la calma fue una estrella;
se sonrieron los rostros,
la ternura fue prenda,
donde amores y asombros,
fueron paz en la guerra.
 
Última edición:
Paz en la guerra
(Romance doble endecha)

Despertabas mis gozos
cual un hada sedienta,
con tus labios curiosos
y tus besos sin tregua;
tus cabellos, los lotos
aromando la puesta,
reflejando los rojos
en tu faz de tormenta.
Tu mirada de tordos
era luz en la senda,
habitante del cosmos
en mi esencia guerrera;
descubrías los sorbos
de pasión en la niebla
agitando los nodos
en mi piel indefensa.
A mi vez por tus poros,
de dulzura indiscreta
encendía en tus ojos
los fulgores de hembra;
con mis dedos barrocos
yo sembraba en tu huerta,
mil vergeles sedosos
que te volvían, fiera.
Luego, avivamos rogos
al fragor de la gesta
y en los cielos lluviosos
la calma fue una estrella;
se sonrieron los rostros,
la ternura fue prenda,
donde amores y asombros,
fueron paz en la guerra.
El refugio ideal para un batallador. Un abrazo, Daniel.
 
Paz en la guerra
(Romance doble endecha)

Despertabas mis gozos
cual un hada sedienta,
con tus labios curiosos
y tus besos sin tregua;
tus cabellos, los lotos
aromando la puesta,
reflejando los rojos
en tu faz de tormenta.
Tu mirada de tordos
era luz en la senda,
habitante del cosmos
en mi esencia guerrera;
descubrías los sorbos
de pasión en la niebla
agitando los nodos
en mi piel indefensa.
A mi vez por tus poros,
de dulzura indiscreta
encendía en tus ojos
los fulgores de hembra;
con mis dedos barrocos
yo sembraba en tu huerta,
mil vergeles sedosos
que te volvían, fiera.
Luego, avivamos rogos
al fragor de la gesta
y en los cielos lluviosos
la calma fue una estrella;
se sonrieron los rostros,
la ternura fue prenda,
donde amores y asombros,
fueron paz en la guerra.


Hermoso romance, que destila pasión y sensualidad, y ese otro elemento tan importante, el refugio de la ternura.
Un abrazo Daniel, gracias por compartirnos tu arte.
Isabel
 
Paz en la guerra
(Romance doble endecha)

Despertabas mis gozos
cual un hada sedienta,
con tus labios curiosos
y tus besos sin tregua;
tus cabellos, los lotos
aromando la puesta,
reflejando los rojos
en tu faz de tormenta.
Tu mirada de tordos
era luz en la senda,
habitante del cosmos
en mi esencia guerrera;
descubrías los sorbos
de pasión en la niebla
agitando los nodos
en mi piel indefensa.
A mi vez por tus poros,
de dulzura indiscreta
encendía en tus ojos
los fulgores de hembra;
con mis dedos barrocos
yo sembraba en tu huerta,
mil vergeles sedosos
que te volvían, fiera.
Luego, avivamos rogos
al fragor de la gesta
y en los cielos lluviosos
la calma fue una estrella;
se sonrieron los rostros,
la ternura fue prenda,
donde amores y asombros,
fueron paz en la guerra.
Guerra y paz en las relaciones, las conexiones, y un conflicto más que llevadero.
Un abrazo, Daniel, y encantado con estos heptasílabos romance endecha.
 
Paz en la guerra
(Romance doble endecha)

Despertabas mis gozos
cual un hada sedienta,
con tus labios curiosos
y tus besos sin tregua;
tus cabellos, los lotos
aromando la puesta,
reflejando los rojos
en tu faz de tormenta.
Tu mirada de tordos
era luz en la senda,
habitante del cosmos
en mi esencia guerrera;
descubrías los sorbos
de pasión en la niebla
agitando los nodos
en mi piel indefensa.
A mi vez por tus poros,
de dulzura indiscreta
encendía en tus ojos
los fulgores de hembra;
con mis dedos barrocos
yo sembraba en tu huerta,
mil vergeles sedosos
que te volvían, fiera.
Luego, avivamos rogos
al fragor de la gesta
y en los cielos lluviosos
la calma fue una estrella;
se sonrieron los rostros,
la ternura fue prenda,
donde amores y asombros,
fueron paz en la guerra.
Saludos Daniel! Precioso cierre para estos apasionados versos, mi amigo poeta, qué suerte tengo de volver a leerte, cariños,

ligiA
 
Que bonito romance Dani, yo como siempre perdida, pero ya si que estaré en la medida de lo posible
dándoles mucha lata. Me encanta la sensualidad y la pasión de tus letras, pero sobre todo me gusta
esa ternura que es tan característica de tus poemas y de ti. Gracias por compartirla en el foro.
Besitos cariñosos vuelen a tus mejillas.
 
Que bonito romance Dani, yo como siempre perdida, pero ya si que estaré en la medida de lo posible
dándoles mucha lata. Me encanta la sensualidad y la pasión de tus letras, pero sobre todo me gusta
esa ternura que es tan característica de tus poemas y de ti. Gracias por compartirla en el foro.
Besitos cariñosos vuelen a tus mejillas.
Muchas gracias Anamer por tus bellas palabras para estas letras, saludos.
 

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