Pasión

Misterious

Valen'
Tenía unos labios carmesíes ruborizados a un tono chillón. Sus mejillas no se quedaban quietas y se pintaban ellas de otro color parejo, para ir a juego, y parecérsele. Sus ojos no querían quedarse excluidos, así que tiraron un cubo de pintura bermeja por todo el lienzo blanco, y quedaron líneas nada paralelas, sobre todo curvilíneas, por no sentirse celosos. Su cuerpo se teñía de rosa, como una amapola en primera primavera de año bisiesto. Y se sentía frágil como el blanco pálido de una margarita.
Ciertamente se encontraba de un color algo vino, como el que había saboreado anteriormente con un gusto estupefaciente. Pero su emoción la hacía sentirse mucho más luminosa que los tonos rojizos encima de su blanco tallo hermoso.
Era tan vivaz y mortecina que el tono sanguinario combinado con el escarlata del atardecer haría explotar a todo el que la viera.
 
Tenía unos labios carmesíes ruborizados a un tono chillón. Sus mejillas no se quedaban quietas y se pintaban ellas de otro color parejo, para ir a juego, y parecérsele. Sus ojos no querían quedarse excluidos, así que tiraron un cubo de pintura bermeja por todo el lienzo blanco, y quedaron líneas nada paralelas, sobre todo curvilíneas, por no sentirse celosos. Su cuerpo se teñía de rosa, como una amapola en primera primavera de año bisiesto. Y se sentía frágil como el blanco pálido de una margarita.
Ciertamente se encontraba de un color algo vino, como el que había saboreado anteriormente con un gusto estupefaciente. Pero su emoción la hacía sentirse mucho más luminosa que los tonos rojizos encima de su blanco tallo hermoso.
Era tan vivaz y mortecina que el tono sanguinario combinado con el escarlata del atardecer haría explotar a todo el que la viera.
Bueno, para gustos, los colores. Un gusto pasar por tus letras, saludos, Azalea.
 
Tenía unos labios carmesíes ruborizados a un tono chillón. Sus mejillas no se quedaban quietas y se pintaban ellas de otro color parejo, para ir a juego, y parecérsele. Sus ojos no querían quedarse excluidos, así que tiraron un cubo de pintura bermeja por todo el lienzo blanco, y quedaron líneas nada paralelas, sobre todo curvilíneas, por no sentirse celosos. Su cuerpo se teñía de rosa, como una amapola en primera primavera de año bisiesto. Y se sentía frágil como el blanco pálido de una margarita.
Ciertamente se encontraba de un color algo vino, como el que había saboreado anteriormente con un gusto estupefaciente. Pero su emoción la hacía sentirse mucho más luminosa que los tonos rojizos encima de su blanco tallo hermoso.
Era tan vivaz y mortecina que el tono sanguinario combinado con el escarlata del atardecer haría explotar a todo el que la viera.
Instintiva pasion para ese formalismo de querer ser apariencia desde la
fragilidad y asi intentar que su luminosidad fuera atractiva. me ha
gustado mucho la amabientacion del relato. saludos de luzyabsenta
 

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