niels
Poeta recién llegado
Arrastrando con los dedos caricias de fuego,
de frágil furia que,
en lo indecendible, termina por reventar crepitando.
Suspiros candentes cuyos ecos envuelven,
mientras la piel se retuerce entre sudores y ardores,
instante eterno.
En lo que el cuerpo se arquea,
extenuada pasión sintiendo para rendirse
después a la evidencia del ralentí que persigue al sueño.
de frágil furia que,
en lo indecendible, termina por reventar crepitando.
Suspiros candentes cuyos ecos envuelven,
mientras la piel se retuerce entre sudores y ardores,
instante eterno.
En lo que el cuerpo se arquea,
extenuada pasión sintiendo para rendirse
después a la evidencia del ralentí que persigue al sueño.