Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
PASO DESAPERCIBIDO…
Fácilmente entre el último destello
entre las sobras que le quedan a la víspera del día
después del estruendo de los colores y
las directrices de los maestresalas
con que retahíla su imperio la esperanza.
Más allá del sonido que abandona la flauta
a un mutismo de soles sin solsticios,
luego que se dictaminaron las labias
y las musas bendijeron las manos talentosas
que decoraron con luz marina los horizontes…
paso desapercibido
como quien huye del aplauso merecido
como quien se esconde tras bufandas de niebla
para que nadie apunte falaz el dedo arrogante;
a quien sólo le basta una sonrisa, una mirada apenas,
un apretón de manos sin sorpresas, ni favores,
como quien mirando la tarde no sospecha
la hermosura que ostenta el ocaso
que para él sólo se ha vestido.
Fácilmente entre el último destello
entre las sobras que le quedan a la víspera del día
después del estruendo de los colores y
las directrices de los maestresalas
con que retahíla su imperio la esperanza.
Más allá del sonido que abandona la flauta
a un mutismo de soles sin solsticios,
luego que se dictaminaron las labias
y las musas bendijeron las manos talentosas
que decoraron con luz marina los horizontes…
paso desapercibido
como quien huye del aplauso merecido
como quien se esconde tras bufandas de niebla
para que nadie apunte falaz el dedo arrogante;
a quien sólo le basta una sonrisa, una mirada apenas,
un apretón de manos sin sorpresas, ni favores,
como quien mirando la tarde no sospecha
la hermosura que ostenta el ocaso
que para él sólo se ha vestido.
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