teseo
Poeta recién llegado
El azar que cifra y revela al destino
y su barrera de sutiles desvíos
cruzó por un instante nuestros caminos
y rocé la eternidad al contemplarte.
Seguí tus pasos por laberintos oscuros
me aventuré por ostentosas calles iluminadas,
convertido en tu inédito acompañante
atado al oprobio de ser descubierto.
Van vacíos mis bolsillos de excusas,
mi voz es de arena en tus oídos
mis brazos se abren pero no estrechan
y mi mirada se hace humo en tus pupilas.
Eres inquietante y haces llover,
mi cielo se nubla de anhelados besos
acechan azules huracanes alrededor
y dentro de mi alma convulsionada.
El último crepúsculo se desvanece
y cede su corto reinado a la oscuridad
mi orgullo discurre actos temerarios
que pronto sosiega (una de las
formas de la cobardía) mi fiel prudencia.
Me detuve, adivinando que no te alcanzaría
mientras te alejaban mis arcanas cavilaciones,
caminabas insegura de tu rumbo
pero segura en tu indeterminación.
Las cuadras secretamente compartidas
ya reinaban mis lánguidos recuerdos,
la noche me hundía el puñal, y te perdí.
y su barrera de sutiles desvíos
cruzó por un instante nuestros caminos
y rocé la eternidad al contemplarte.
Seguí tus pasos por laberintos oscuros
me aventuré por ostentosas calles iluminadas,
convertido en tu inédito acompañante
atado al oprobio de ser descubierto.
Van vacíos mis bolsillos de excusas,
mi voz es de arena en tus oídos
mis brazos se abren pero no estrechan
y mi mirada se hace humo en tus pupilas.
Eres inquietante y haces llover,
mi cielo se nubla de anhelados besos
acechan azules huracanes alrededor
y dentro de mi alma convulsionada.
El último crepúsculo se desvanece
y cede su corto reinado a la oscuridad
mi orgullo discurre actos temerarios
que pronto sosiega (una de las
formas de la cobardía) mi fiel prudencia.
Me detuve, adivinando que no te alcanzaría
mientras te alejaban mis arcanas cavilaciones,
caminabas insegura de tu rumbo
pero segura en tu indeterminación.
Las cuadras secretamente compartidas
ya reinaban mis lánguidos recuerdos,
la noche me hundía el puñal, y te perdí.