Marcos A. Zegner
Poeta recién llegado
Una vez entré desafiando a ese desierto
sin una gota de agua,
nomás con martillo y cincel herrumbrados.
Grabé entonces las runas que eternizan
y esconden, en la roca ahora perdida,
la simplicidad de nuestros nombres.
sin una gota de agua,
nomás con martillo y cincel herrumbrados.
Grabé entonces las runas que eternizan
y esconden, en la roca ahora perdida,
la simplicidad de nuestros nombres.