IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Toma el domo del diario vivir,
una estructura equilibrada,
confeccionada,
ahora no es mas que un artefacto,
una herramienta para cooptar y dominar,
enraizada con la sangre
que aun nutre nuestras desdichas,
nuestra historia abandonada,
dejamos a la suerte gobernar,
ignorando que somos cómplices,
que podríamos y deberíamos,
que somos toda luz,
o todo encierro lumínico,
carente la noche de empatía,
no se sabe quien pisa este suelo,
ni quien camina
a pesar del cruento desconsuelo,
mas la verdad se describe a si misma,
nunca por falta de empatía,
siempre por propia potestad,
como el tero le canta a la libertad,
como el mar
que oscilaba aún en aquellos días,
como lo quisieron
aquellos que no les quedo de otra,
que vencieron la derrota,
y aún así quisieron la decencia.
una estructura equilibrada,
confeccionada,
ahora no es mas que un artefacto,
una herramienta para cooptar y dominar,
enraizada con la sangre
que aun nutre nuestras desdichas,
nuestra historia abandonada,
dejamos a la suerte gobernar,
ignorando que somos cómplices,
que podríamos y deberíamos,
que somos toda luz,
o todo encierro lumínico,
carente la noche de empatía,
no se sabe quien pisa este suelo,
ni quien camina
a pesar del cruento desconsuelo,
mas la verdad se describe a si misma,
nunca por falta de empatía,
siempre por propia potestad,
como el tero le canta a la libertad,
como el mar
que oscilaba aún en aquellos días,
como lo quisieron
aquellos que no les quedo de otra,
que vencieron la derrota,
y aún así quisieron la decencia.