Qué trivial ejecución
de engaño hacia el pobre.
Y el pobre con falta de ortografía
en su saber político
le importa solo que haya un empleo.
Para así con dignidad, comer el pan
con su familia en la sala
de piso de tierra,
en la que no es su casa.
Qué jovial sonrisa
despide el niño en el patio.
Y es la sonrisa del niño careto, inocente
que sin saber de seudopolìticos
esperanza tiene en su corta vida.
Y no piensa en los venires y pesares
de hienas peleando por poderes.
Lo peor de todo es la joven madre
que anda en las calles
con el tierno en la cintura
y con la otra en la cabeza
sosteniendo una canasta.
Lucha por averiguar del hoy
el comer , el vivir, sustentar.
Claro, no sabe del mañana.
Y ellos , regordetes de sapiensa
armados de lujurias y vicios
allì están dándoles juguetes
en los diciembres.
Un pescado para matar el hambre algún día específico.
¿Por qué no enseñan a pescar?
La respuesta es crucial.
No les conviene.
Qué trivial ejecución...
Francklin Villanueva
de engaño hacia el pobre.
Y el pobre con falta de ortografía
en su saber político
le importa solo que haya un empleo.
Para así con dignidad, comer el pan
con su familia en la sala
de piso de tierra,
en la que no es su casa.
Qué jovial sonrisa
despide el niño en el patio.
Y es la sonrisa del niño careto, inocente
que sin saber de seudopolìticos
esperanza tiene en su corta vida.
Y no piensa en los venires y pesares
de hienas peleando por poderes.
Lo peor de todo es la joven madre
que anda en las calles
con el tierno en la cintura
y con la otra en la cabeza
sosteniendo una canasta.
Lucha por averiguar del hoy
el comer , el vivir, sustentar.
Claro, no sabe del mañana.
Y ellos , regordetes de sapiensa
armados de lujurias y vicios
allì están dándoles juguetes
en los diciembres.
Un pescado para matar el hambre algún día específico.
¿Por qué no enseñan a pescar?
La respuesta es crucial.
No les conviene.
Qué trivial ejecución...
Francklin Villanueva