David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Me deja a los filos de Muerte tu ausencia,
tu ausencia que vivo con llantos y lloros
del enamorado que tanta dolencia
experimentó de besos sonoros.
¡Qué triste mi vida
contigo perdida!
¡Amarga y fatal dolorida!
Dejó tus cabellos con gran movimiento
el aire, de rubios y finos, brillaban,
tus ojos tuvieron un bello momento
al ver que en los míos sus piedras posaban;
y cuando te veo
yo siento el deseo,
que creo verdad y no creo.
La espuma te cubre, gran Venus de ahora,
la concha te saca de sus interiores…
y veo que adentro el alma me llora
sufriendo de penas, ausencias y amores.
Recuerdo tan triste
pensar que te fuiste…
¡siquiera ni un beso me diste!
Me dejas sabores mezclados de hieles,
me dejas olvido, me dejas apenas
muy tristes amores con plácidas mieles
antiguas, que ahora son fieras cadenas.
Son justas mis quejas
si tanto te alejas…
¡siquiera ni un beso me dejas!
Estoy que no vivo y de amor desespero,
se fue con tu imagen el tacto de seda
que guía a la pluma de tanto “te quiero”,
¡ni el beso más triste siquiera me queda!
¡Ay vida enojosa,
la flor más hermosa
me quitas, bellísima rosa!
Al suelo victorias de mitos triunfales,
que vengo a pedir un bello reclamo
por mares, por vientos, por bienes, por males…
¡devuelve la flor que tanto yo amo!
La espera es muy larga,
la vida es amarga,
¡La vida esperando es gran carga!
tu ausencia que vivo con llantos y lloros
del enamorado que tanta dolencia
experimentó de besos sonoros.
¡Qué triste mi vida
contigo perdida!
¡Amarga y fatal dolorida!
Dejó tus cabellos con gran movimiento
el aire, de rubios y finos, brillaban,
tus ojos tuvieron un bello momento
al ver que en los míos sus piedras posaban;
y cuando te veo
yo siento el deseo,
que creo verdad y no creo.
La espuma te cubre, gran Venus de ahora,
la concha te saca de sus interiores…
y veo que adentro el alma me llora
sufriendo de penas, ausencias y amores.
Recuerdo tan triste
pensar que te fuiste…
¡siquiera ni un beso me diste!
Me dejas sabores mezclados de hieles,
me dejas olvido, me dejas apenas
muy tristes amores con plácidas mieles
antiguas, que ahora son fieras cadenas.
Son justas mis quejas
si tanto te alejas…
¡siquiera ni un beso me dejas!
Estoy que no vivo y de amor desespero,
se fue con tu imagen el tacto de seda
que guía a la pluma de tanto “te quiero”,
¡ni el beso más triste siquiera me queda!
¡Ay vida enojosa,
la flor más hermosa
me quitas, bellísima rosa!
Al suelo victorias de mitos triunfales,
que vengo a pedir un bello reclamo
por mares, por vientos, por bienes, por males…
¡devuelve la flor que tanto yo amo!
La espera es muy larga,
la vida es amarga,
¡La vida esperando es gran carga!
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