PAZ INTERIOR
En un cielo de esponjosos algodones
enterré las esperanzas que tenía
y una gota de rocío que caía
despertó mis perturbadas emociones.
Y en el alma se juntaron sensaciones
de calor, de bienestar y de alegría,
olvidadas en la negra antipatía
del juglar que abandonó sus ilusiones.
El ocaso se tiñó con malva y oro
preparándole caminos al Lucero
que lucía con orgullo y sin decoro.
Comprendí que la esperanza es lo primero,
que la paz de tu interior es un tesoro
singular, esplendoroso, verdadero.
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Chu.