Adrian Correa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sentado sobre una roca
escucho el sonido del mar,
las olas mojan mi ropa
y la calma, no tiene par.
Las gaviotas curiosas
me rodean con su risa,
se ven aún más hermosas
planeando sobre la brisa.
Un cangrejo curioso
se queda justo a mi lado,
para contemplar lo hermoso
de este paisaje encantado.
Cuanto gozo al disfrutar
esta porción de mi vida,
el sol, la arena y el mar
sueltan la paz contenida.
Todo parece un sueño
y no quiero despertar,
de este instante soy el dueño
y en él, me quiero quedar.
escucho el sonido del mar,
las olas mojan mi ropa
y la calma, no tiene par.
Las gaviotas curiosas
me rodean con su risa,
se ven aún más hermosas
planeando sobre la brisa.
Un cangrejo curioso
se queda justo a mi lado,
para contemplar lo hermoso
de este paisaje encantado.
Cuanto gozo al disfrutar
esta porción de mi vida,
el sol, la arena y el mar
sueltan la paz contenida.
Todo parece un sueño
y no quiero despertar,
de este instante soy el dueño
y en él, me quiero quedar.