Nicolás Bascialla
Poeta recién llegado
Paz
He recorrido el túnel de mi mente,
sus sombras, sus abismos, sus despojos;
y al llegar al final, tranquilamente,
me abrazo con mis múltiples reflejos.
No soy la perfección ni la victoria,
soy barro y luz, soy duda y soy consuelo;
pero en la aceptación de mi memoria
reside un horizonte puro y pleno.
La paz no es un final, sino el comienzo,
un modo de habitar cada segundo,
un ritmo que acompasa lo que pienso.
Y en su fluir me siento ya fecundo:
en mí descansa, en mí se alza inmenso
el don de estar en calma con el mundo.
He recorrido el túnel de mi mente,
sus sombras, sus abismos, sus despojos;
y al llegar al final, tranquilamente,
me abrazo con mis múltiples reflejos.
No soy la perfección ni la victoria,
soy barro y luz, soy duda y soy consuelo;
pero en la aceptación de mi memoria
reside un horizonte puro y pleno.
La paz no es un final, sino el comienzo,
un modo de habitar cada segundo,
un ritmo que acompasa lo que pienso.
Y en su fluir me siento ya fecundo:
en mí descansa, en mí se alza inmenso
el don de estar en calma con el mundo.