darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi cuerpo se revuelca en la tentación,
eres tú mi temible ilusión,
en tu belleza maquiavélica fenece mi hálito;
el extrañarte y pecar se me ha vuelto un hábito.
Se me ha hecho una adicción
el seguir tu sendero contradictorio,
ya me tienes en un desgarrador Purgatorio.
Con tu ingenua mirada me atrapas,
me tienes preso en la iniquidad que solapas.
Me das miedo, pero me encantas
y a mi conciencia la espantas.
En tu piel de seducción banal
me endulzas la boca con tu aciago panal
y en la repugnancia de tu ánima explota un sistema.
No me puedo defender,
no tengo ni siquiera un arma,
estoy indefenso,
tengo desprotegido mi Karma.
eres tú mi temible ilusión,
en tu belleza maquiavélica fenece mi hálito;
el extrañarte y pecar se me ha vuelto un hábito.
Se me ha hecho una adicción
el seguir tu sendero contradictorio,
ya me tienes en un desgarrador Purgatorio.
Con tu ingenua mirada me atrapas,
me tienes preso en la iniquidad que solapas.
Me das miedo, pero me encantas
y a mi conciencia la espantas.
En tu piel de seducción banal
me endulzas la boca con tu aciago panal
y en la repugnancia de tu ánima explota un sistema.
No me puedo defender,
no tengo ni siquiera un arma,
estoy indefenso,
tengo desprotegido mi Karma.
Una voz me incita a caer en el abismo de tu alma.
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