Pecado, redención

Lord Vélfragor

Poeta adicto al portal

Eres mía... solamente mía,
nacida en los pétalos de la Luna,
con la única razón de ser mi musa,
arrancarme la vida si os pierdo,
condenarme al olvido si te lastimo,
porque simplemente... te amo,

Estrellas de diamante,
constelaciones absortas,
ante el bello andar de tu majestad,
con el confuso mirar,
que enloquece mis entrañas,

Convocado por la serenidad de tu sonrisa,
conjugando los deseos de mi alma,
que se vierten bañados entre la plenitud de tus ganas,
con la voracidad del infierno,
cuando vos sos mía en carne...

Entrego mis alas oscuras,
en nombre de este amor que profeso,
con la bravura de un mar en cólera,
y la melodía arrebatada de un violín que muere,
al disfrutar solo un instante de tus caricias,
para hundirse en el silencio si alguna vez abandonas,
a este fiel esclavo que aunque nada sumiso,
te entrega su vida, su sangre y su alma,

Perviertan los cielos,
el manjar de tus mieles,
con la discreción de la dama,
que yo me presento como caballero,
para descentrelazar cada uno de tus pliegues,
amarte en el silencio de las horas,
poseerte en la sinfonía de los susurros,
con las horas marcadas crueles,
que deparan la despedida de un momento....

¡Ah! con la muerte del todo,
y el enamoramiento que revive,
el arrasador deseo,
que rompa los encantos,
de una tibieza,
para culminar con las mordidas,
salvajía tierna...

Culminación de pecados,
nacidos en tus labios,
finiquitados en tu tesoro íntimo,
dejados a resguardo,
de corazón puro...

¡Tuyo!
mi principio,
mi final...

Enredado en tus pecados,
sublimizado por tus besos,
las miradas que sean eternas,
como yo soy vuestro... eterno...

Renacido en tu piel,
Amado entre sombras,
Con ansias destructoras,
Para crear un mañana...
Entre tus piernas,
Entre tus brazos....

Caído en desgracia,
levantado entre tus brazos,
y ahora... que termine la serenata,
con un beso... con una entrega,
que hoy... eternamente vuestro soy...

L.V.



 
Hermoso este entregarse
a las fauces tiernas de la musa
a sus pulso
a sus venas.
Hermoso Lord,
logra usted una vez más
cautivos,
aquí,
y una brutalmente magistral obra,
preciada gema,
la misma y su estela.

Gracias por compartir su arte.
 
Simplemente es el amor lo que hace florecer las estrellas en la luna
y es compartiendo nuestros brillos entre esos, tus ojos, los míos,
como enloquecemos de deseo... plenos sí, por el amor...
confundidos, sí... por las ganas y este tiempo que aún existe...
Caballero de mi piel, entre mi vida existes,
y cada palabra que me entregas es toda una sinfonía para mi corazón...
My Lord,
eterno hoy...
Petitte Papillón
 

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